
El balance de los últimos cuatro años da cuenta de la profesionalización del sector agrario, con explotaciones de mayor tamaño. De ahí que, pese a que el número de pólizas cayó un 11%, la extensión asegurada contra posibles inclemencias meteorológicas o accidentes se ha duplicado. Así de las 7.000 hectáreas protegidas en 2015 en la comunidad se pasó a casi 15.000 el año pasado.
Pontevedra fue el año pasado la provincia gallega con más superficie dañada por las inclemencias meteorológicas: casi 1.300 hectáreas afectadas y cuyos propietarios fueron indemnizados por siniestros que superaron el millón de euros. Le siguen en la tabla de extensión dañada y con cobertura del seguro Lugo (más de 1.200 hectáreas), Ourense (casi 666 hectáreas) y, finalmente, A Coruña (más de 450). Los importes de los estragos se quedan por debajo de los 200.000 euros en estas tres últimas provincias. En el caso de Ourense el importe de la siniestralidad en el campo roza los 174.000 euros; en Lugo, supera los 114.000 y en A Coruña es de casi 106.000 euros.
El pedrisco fue el principal enemigo de las cosechas, con casi 570 hectáreas de cultivos dañados en Pontevedra, más de 275 ha en Lugo y 136 en Ourense. El viento también pasó factura a las cosechas, con más de 350 hectáreas afectadas. Y las lluvias destrozaron 290 hectáreas de plantaciones en A Coruña (117) y Ourense (casi 175).
La superficie dañada en Galicia el año pasado por fenómenos meteorológicos adversos supera las 3.600 hectáreas, un 7% más que en 2018, según datos de Agroseguro. El importe de las indemnizaciones al campo gallego es más del doble que un año atrás: 1,4 millones de euros en 2019 frente a los apenas 655.000 euros del ejercicio anterior.
Con el objetivo de fomentar los seguros agrarios en la comunidad, la Xunta inyectará este año en ayudas 5 millones de euros. El límite subvencionable en los contratos agrícolas estará en el 65% del recibo de la prima.




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