George Coughlan, que creó 61 cuentas falsas en distintas redes sociales para acosar a su víctima, fue arrestado el pasado 29 de febrero.
George Coughlan.
© West Midlant Police
George Coughlan.
La Justicia británica condenó este viernes a un hombre de Wolverhampton a pasar un año y nueve meses en prisión por haber hackeado el sistema de cámaras de vigilancia de una mujer para espiarla en su propia casa, además de acosarla en redes sociales con cientos de mensajes amenazantes, informó el periódico Birmingham Mail.

Entre diciembre de 2019 y el pasado febrero George Coughlan utilizó un total de 61 cuentas falsas de redes sociales, incluidos 19 perfiles de Instagram, para acosar a una conocida suya con cientos de mensajes, varios de los cuales contenían amenazas.

El hombre, de 33 años, también hackeó el sistema de cámaras de seguridad de la mujer e incluso le envió un video que la mostraba en su propia sala de estar. La Policía arrestó a Coughlan el pasado 29 de febrero después de que la víctima contactara con las autoridades.

La Policía encontró que el acusado había descargado 67 archivos de video conseguidos tras piratear el sistema de CCTV de la víctima y había investigado cómo obtener 'software' espía para teléfonos para rastrear mensajes SMS, llamadas, aplicaciones sociales y movimientos de GPS.

La investigación del historial de búsquedas en Internet de Coughlan también reveló que había buscado el nombre de la mujer y de su pareja y frases como 'iniciar sesión en iCloud sin verificación' y 'rastreador de teléfono móvil gratuito sin que el usuario lo sepa'.

Coughlan inicialmente negó su culpa, pero ante la contundencia de las pruebas presentadas ante el Tribunal de Wolverhampton admitió el cargo de acoso que implica intranquilidad y angustia graves y fue condenado a 21 meses de cárcel. El juez emitió también una orden de alejamiento que le prohíbe contactar con la víctima durante cinco años.

"El acoso es un delito grave. [...] Coughlan hizo todo lo posible para ejercer control e inmiscuirse en la vida de su víctima. Era muy perturbador y ella vivía día a día con miedo. No es de ninguna manera aceptable", declaró la inspectora Cate Webb-Jones.