El pasado domingo, aproximadamente a las 21.40 horas, un oso pardo que caminaba por un camino anexo a la carretera CN-8, entre las localidades de Sonande y Sorrodiles, en el concejo de Cangas de Narcea (Asturias) abordó a una mujer que paseaba sola por esta vía de alta montaña. La mujer, de 75 años de edad, caminaba sola cuando el oso se encontró de frente con ella, se alzó sobre las patas traseras, y le propinó un zarpazo, que le produjo heridas en la cara así como una fractura de cadera tras caer al suelo.
Imagen de archivo de un oso Pardo en Asturias.
© Ayuntamiento de Somiedo
Imagen de archivo de un oso Pardo en Asturias.
Después de este incidente, el oso pardo, un ejemplar adulto de grandes dimensiones, se alejó con rapidez del lugar de los hechos. El accidente, según aseguran los técnicos de la Guardería del Medio Natural del Principado de Asturias, es un encuentro casual y fortuito, algo con lo que coinciden tanto el alcalde de Cangas de Narcea, José Víctor Rodríguez, quien calificó el incidente de "circunstancia excepcional", como la Fundación Oso Pardo -para la conservación de esta especie protegida-, que asegura que es el octavo caso documentado de un ataque por parte de esta especie que se produce desde la década de los 80. No obstante, otras voces como la organización agraria COAG aseguran que se trata de un hecho "predecible" y que la presencia de estos animales salvajes tiene consecuencias sobre algunas explotaciones agrícolas.

Una situación "excepcional" y una reacción "bastante típica"

Tras realizar una ardua inspección de la zona, los técnicos de la Guardería del Medio Natural del Principado de Asturias han determinado que se trata de una reacción "bastante típica" por parte del ejemplar el gesto de levantarse sobre sus patas traseras y comenzar a lanzar zarpazos. Tras este ataque, el oso salió corriendo por la carretera, donde se cruzó con otras dos personas que se apartaron y, finalmente, huyó por un camino, sin agredirlas.

Aún pendientes de que la investigación de los hechos arroje más resultados, el presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, asegura a 20minutos que es "un encuentro súbito y muy accidental" en el que confluyen diversos factores, como el hecho de que la mujer estuviera sola y en silencio a esa hora de la tarde y que el oso la percibiese solo cuando ya estaba muy cerca, con lo que la reacción del animal fue típica en esa situación. Además, desde la organización, que ha participado junto a los agentes del Medio Natural del Gobierno de Asturias en la prospección de la zona, consideran que "en ningún momento hubo ensañamiento" y desmienten que el animal "arrastrase a la persona por la carretera".

En cuanto a la reacción del oso pardo, responde al mismo patrón que se ha observado en los "pocos casos previos" de ataques documentados en España desde 1989, entendiendo este ataque como un encuentro "agresivo y con contacto físico". De hecho, el presidente de la organización considera en declaraciones a 20minutos que el incremento de ejemplares de esta especie en peligro de extinción no es determinante para que se produzcan este tipo de ataques, pues de los que se han registrado, solo uno ha tenido lugar en la zona de la Cordillera Cantábrica, donde se encuentra la mayor subpoblación de oso pardo, mientras que los siete restantes han tenido lugar en la parte oriental, con menos ejemplares. Por lo que, en ese sentido, reitera el carácter azaroso de este "desafortunado incidente".

¿Un accidente "predecible"?

La secretaria general de la organización agraria COAG Asturias, Mercedes Cruzado, considera que el hecho de que en algún momento se produjese un accidente como el acontecido este domingo era algo "predecible". "Nosotros llevamos mucho tiempo ya diciendo que esto iba a pasar", asegura Cruzado a 20minutos, a cuya organización, según sostiene, le constan otros cuatro "intentos de ataque a seres humanos" en la misma zona y que, según asegura, tuvieron otro desenlace dado que iban acompañadas de un perro que supuestamente asustó al oso.

Además, la secretaria general de la organización agraria sostiene que desde hace años la presencia de estos animales, junto con la de los lobos, tienen un gran impacto sobre las explotaciones ganaderas y agrícolas. Según asegura, el oso ataca especialmente a las abejas: "Jamás hubo tantos daños en colmenares como hay este año", explica Cruzado.

Por su parte, Palomero, señala que se trata de casos aislados de algunos osos que pasaron por algunas de las carreteras que cruzan los pueblos y "robaron algunas frutas o miel de las colmenas" durante la noche, "con cuidado y huyendo en cuanto escuchaban a los humanos", matiza.

La posible "humanización" de los osos

El alcalde de Cangas de Narcea, José Víctor Rodríguez, declaró tras el incidente que se trata "de una circunstancia excepcional", pero considera, no obstante, que los osos "se están humanizando y eso supone un riesgo de seguridad". En esta línea, se refirió a que desde principios de mayo se habían difundido varios vídeos de un oso caminando por algunos de los pueblos de la comarca donde se registró el ataque.

En ello coincide la secretaria general de la organización agrícola, quien considera que "la reacción de la fauna no es la misma que hace años", y que es posible ver en un momento determinado y a plena luz del día a estos animales salvajes que "no se asustan para nada de los seres humanos, lo que los hace más peligrosos todavía".

Por su parte, el director de la Fundación Oso rechaza que "los animales hayan cambiado su comportamiento", y agrega que el hecho de que haya más osos puede suponer que "algún ejemplar joven empiece un proceso de habituación" a las zonas urbanas, con lo que hay que "reeducarle", pero insiste en que son "2 o 3 osos jóvenes" de una población que supera los 300. A estos ejemplares, "se aplican una serie de medidas de aversión" para ahuyentarlos de los núcleos poblacionales, según sostiene Palomero, como "dar gritos fuertes, tirar petardos o dispararles con balas de caucho", entre otras y "suelen aprender de esta lección", subraya el presidente. Además, aquellos que son agresivos o especialmente peligrosos, se retiran de las poblaciones -lo que podría suceder con este en caso de que reincida-, en especial en lugares donde hay actividad humana, siguiendo un protocolo marcado por las autoridades competentes.

¿Cuál es la situación del oso pardo en España?

El oso pardo es una especie declarada como protegida desde el año 1973. Pese al incremento del número de ejemplares, continúa en peligro de extinción en España, donde en los últimos años han aumentado las quejas de los ganaderos por los ataques sufridos por sus cabañas.

Según la Fundación Oso, creada en 1992 para la protección de esta especie, las poblaciones de oso pardo se localizan en España principalmente en la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. En el caso de la Cordillera Cantábrica y, más concretamente, la subpoblación occidental, fue cifrada según los últimos datos en unos 280 ejemplares. La subpoblación oriental es menor -unos 50 aproximadamente-.

En lo que respecta a los Pirineos, se estima que hay unos 50 repartidos por el territorio. No obstante, estos no son autóctonos. Según la Fundación, los osos que actualmente viven en los Pirineos son ejemplares de origen esloveno -o sus descendientes- procedentes de cuatro sueltas.