La práctica podría acabar con sanciones en situaciones muy concretas.
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© Policía Nacional
Dinero en efectivo
Hasta hace unas décadas era bastante habitual que en un hogar familiar se guardara una gran cantidad de dinero en efectivo. El papel actual que tienen las entidades bancarias no era tal y por eso los españoles optaban por tener billetes y monedas al alcance de la mano con la que poder realizar todo tipo de transacciones.


Otro de los motivos era la ausencia de domiciliación bancaria de los recibos
, lo que provocaba que los cobradores fueran de casa en casa recogiendo el dinero de clientes y abonados. Con el avance de las tecnologías la banca se ha puesto al alcance de la mano de cualquier usuario. Es más, ahora hay rentas, pensiones y prestaciones que sólo se pueden cobrar a través del banco. Hacienda no es partidaria de que los españoles tengan dinero en efectivo guardado en casa. Por eso durante este verano se han llevado a cabo dos acciones que impiden esta acción tan popular como legal, aunque puede alcanzar ciertos supuestos en los que sí está catalogado como sancionable. El Ministerio de Hacienda ha alertado de los problemas que genera, a nivel individual como colectivo, tener una cantidad considerable de dinero en efectivo en la vivienda familiar. A ello hay que sumarle el reciente endurecimiento de la normativa para pagar en efectivo, pasando de 2.500 a 1.000 euros como máximo para abonar en monedas o billetes de curso legal.

Desde el departamento que dirige María Jesús Montero se han realizado dichos movimientos. Por una parte endurecer la normativa vigente y por otra alertar de los riesgos, incluso legales, que se corren con esta práctica aparenetemente inofensiva para el sistema. Oficialmente el hecho de tener dinero guardado en casa es legal, pero «poco aconsejable». Así como para pagar en efectivo sí hay un nuevo límite, obviamente no existe tal para fijar la cantidad máxima que se puede guardar en una vivienda, por lo que los problemas no surgirán tanto de guardarlo sino de su posible uso y declaración a posteriori.

El Ministerio de Hacienda ha querido dirigir su alerta a tres puntos esenciales de esta práctica. Por una parte se indica que este dinero guardado no genera intereses bancarios, por lo que esa cantidad de dinero, con el paso del tiempo, ya no tiene el valor total que en su día sí tenía, por lo que afecta a la inflación a la hora de generar beneficios.

Por otra parte se ha querido recordar que el contribuyente está obligado a notificar dicha cantidad guardada en efectivo en casa en la declaración de la Renta y Hacienda, ante un movimiento sospechoso, solicitará justificación para que se demuestre que no ha surgido de una actividad ilítica o no declarada.

A raíz de este último apunte surge el tercer problema señalado por Hacienda, y es que el contribuyente deberá tener bien justificada la procedencia de este dinero para que no se le acabe haciendo pagar un tributo. Tanto en el caso de no incorporarlo en la declaración de la Renta así como no poder justificar la procedencia de un dinero en efectivo guardado en un domicilio está sancionado con una multa por parte de Hacienda, por lo que parte del dinero guardado podría perderse.