Traducido por el equipo de Sott.net

La idea de que los ingredientes de la vida llegaron a la Tierra a través de las rocas espaciales se hace más creíble cuanto más cerca se miran esas rocas. Utilizando equipos de última generación y de altísima resolución, los científicos han identificado importantes componentes del ADN y el ARN en los meteoritos, incluidos los que faltaban en los análisis anteriores.
Tagish Lake meteorite
© NASA
Un fragmento del meteorito del lago Tagish
Su descubrimiento impulsa la teoría de la panspermia, que sugiere que la vida, o sus componentes, podrían estar volando por el espacio a la espera de impactar en un mundo con las condiciones adecuadas para ayudar a que surja, bueno, la vida. La panspermia se consideró en su día una hipótesis irrisoria, pero cuanto más se profundiza en los especímenes del espacio, menos descabellada parece.

Un estudio en el que se exponen los resultados aparece en el número de esta semana de la revista Nature Communications.

La genética de la vida tal y como la conocemos se basa en el ADN y el ARN, que están compuestos por cinco moléculas orgánicas. Se llaman adenina, guanina, citosina, timina y uracilo. Y estas moléculas pueden dividirse en dos categorías de lo que se llama nucleobases.

Por un lado, están las purinas. Esta categoría de compuestos químicos incluye la guanina y la adenina, y se han encontrado anteriormente en meteoritos que impactaron en nuestro planeta. Pero el ADN y el ARN no pueden formarse (y por tanto la vida no puede desarrollarse) sin la presencia del otro tipo de nucleobase, que tiene una estructura más grande y compleja: Las pirimidinas. Esta categoría incluye la citosina, el uracilo y la timina.

Nunca se habían encontrado pirimidinas en muestras de meteoritos en concentraciones significativas, hasta ahora.

Un equipo dirigido por Yasuhiro Oba, de la Universidad de Hokkaido (Japón), utilizó lo último en tecnología de espectroscopia de masas de alta resolución y técnicas analíticas para detectar cantidades minúsculas de nucleobases en muestras de tres meteoritos diferentes ricos en carbono. Pudieron identificar una serie de nucleobases de pirimidina que habían desaparecido misteriosamente en análisis anteriores.

"Estos compuestos están presentes en concentraciones similares a las predichas por los experimentos que reproducen las condiciones que existían antes de la formación del sistema solar", reza un comunicado de Oba y sus colegas.

Por eso, estos nuevos hallazgos apoyan notablemente la hipótesis de la panspermia, antes descartada. Además, la confirmación podría llegar pronto cuando los científicos puedan examinar las muestras tomadas de los principales asteroides Ryugu y Bennu por las naves espaciales desarrolladas por la agencia espacial japonesa JAXA y la NASA, respectivamente.