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© Hilario Paredes / El Heraldo de Tabasco
El acceso a algunas comunidades se tiene sólo en cayucos o a caballo ante la creciente del río
Con el desbordamiento de las aguas del caudaloso río Usumacinta, alrededor de 17 mil personas que radican tanto en la zona urbana como en la rural, se encuentran en estado de alerta por las posibles inundaciones de esta temporada de lluvias.

Tras rebasar el vaso regulador de este poderoso cuerpo de agua, la carretera de terracería que enlaza a los ejidos Pomoná, segunda sección, La Isla, El Recreo, Chaculji, y Centro Usumacinta quedaron aislados vía terrestre desde Boca de Cerro con la cabecera municipal al registrarse tres cortes en esa vía de comunicación.

En estos lugares actualmente unas 80 familias tienen sus hogares rodeados por el agua, por cuyo acorralamiento buscan con desesperación un refugio que les dé seguridad durante el tiempo que dure la contingencia.

Monica Moreno López, es una de las madres de familia de Pomoná, segunda sección, que junto con sus consanguíneos acondicionaban aceleradamente un refugio en la azotea de su mismo hogar, con la finalidad de prevenir daños materiales.

Mientras barría, lavaba y otros colocaban láminas de zinc sobre muros de block sin revocar, comento que ahí con la incomodidad y carencias vivirán dos familias de tres y cuatro integrantes, pero libres de las corrientes fluviales que anualmente los afectan, añade.

Situación similar están enfrentando los habitantes de Estapilla, segunda, Faisán Río, Pino Suárez, segunda sección, El Manantial, Plan San Antonio, entre otras comunidades asentadas sobre la Ribera del Usumacinta.

Con estas inundaciones, la zona urbana con el regreso del agua por los arroyos Chaschin, Jampique y otros desagües naturales, se van a pique los pobladores de las colonias Luis Donaldo Colosio, con 853 personas; Pueblo Unido, mil 100; Unidad y Gratitud, 150 afectados; Los Angelitos, mil 700; Ampliación Municipalito y Maldita Vecindad con 180; Pueblo Nuevo, 2 mil 600.