"La negritud tiene un efecto incapacitante" expone la profesora Paul-Emile en su último artículo La negritud como discapacidad. La profesora universitaria apunta a erradicar la injusticia racial moderna con una ley de discapacidad, para combatir de manera legal los efectos del racismo.
Paul-Emile señala que no se deben enfocar los afroamericanos en intenciones maliciosas sino en buscar una ley de discapacidad que tenga impacto en políticas de inclusión, programas neutrales y acciones que vayan hacia las estructuras sociales, las instituciones y sus normas.
Comentario: En esta última frase puede observarse claramente los trazos del movimiento progresista postmoderno habitualmente encabezado por los activistas feministas/LGBT. Este pseudo-lenguaje que han desarrollado para comunicarle sus ideas a la sociedad, esconde tras un manto de libertad e igualdad, una compulsiva necesidad de imponer por la fuerza su visión distorsionada de la realidad y una obsesión descomunal por el poder.
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Una de las más controvertidas aseveraciones de la profesora universitaria, fue señalar que el afroamericanismo "fue diseñado" para ser incapacitante, apuntando a que las categorías raciales se crearon con el fin de servir a un sistema de castas.














Comentario: A las preguntas sin respuesta de The College Fix nosotros agregaríamos una más. Hoy existen innumerable cantidad de leyes que ya de por sí fueron incluidas para que esta y otras minorías sean respetadas y consideradas con los mismos derechos que cualquier ciudadano; de hecho también existen resoluciones específicas para favorecerlas exclusivamente. Aún así existen ciudadanos (incluso gobernantes y funcionarios del estado) que no respetan estas leyes y siguen generando situaciones conflictivas y muchas veces injustas. ¿Por qué deberíamos pensar que un nuevo conjunto de leyes van a ser respetadas cuando no son respetadas las ya existentes?
Evidentemente la solución no pasa por otorgar privilegios especiales y/o exacerbar la concepción marxista de la lucha de oprimidos contra opresores; tampoco llevar a extremos absurdos la victimización de estas minorías nos ayudará a tener una visión realista, y en consecuencia encontrar eventualmente una salida razonable y perdurable al problema del racismo.
Nos queda la amarga sensación de que en medio de lo que muchos consideran el pináculo de nuestra civilización, estamos viendo día tras día en este tipo de argumentaciones gravemente disociadas de la realidad, cada vez más señales de una rápida y vertiginosa degradación social.
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