Traducido por el equipo de SOTT.netUn estudio reciente realizado por encargo del Ayuntamiento de Viena pone de relieve una tendencia preocupante entre los jóvenes musulmanes en lo que respecta a sus opiniones religiosas y políticas. Esto se produce tras el reciente anuncio de que los niños musulmanes representan ya casi el 41 % de la población en las escuelas de enseñanza obligatoria de Viena, lo que los convierte en el grupo religioso más numeroso.

© Askin Kiyagan/Anadolu Agency via Getty ImagesViena, Austria, 21 de abril: Unos musulmanes asisten a las oraciones del Eid al-Fitr en la Mezquita Central de la Unión Turco-Islámica de Cultura y Asistencia Social de Austria, en Viena, Austria.
El estudio, publicado el 12 de mayo de 2026, fue dirigido por Kenan Güngör. Este califica los resultados de «muy preocupantes» y señala que la religión ocupa un espacio mucho mayor en la vida de los jóvenes musulmanes en comparación con la de sus compañeros.
Uno de los hallazgos más significativos tiene que ver con la jerarquía de la autoridad legal y religiosa. El 41 % de los jóvenes musulmanes está de acuerdo con la afirmación de que
sus leyes religiosas tienen prioridad sobre las leyes de Austria, en comparación con el 21 % de los jóvenes cristianos, según informa el medio de comunicación austriaco
Der Standard.
Además, el 46 % de los encuestados musulmanes cree que hay que estar dispuesto a «luchar y morir en defensa de la propia fe», una opinión que comparte el 24 % de los cristianos.
Concretamente, el 73 % de los musulmanes chiítas y el 68 % de los suníes se identifican como religiosos, mientras que solo el 41 % de los jóvenes católicos y el 38 % de los ortodoxos afirman lo mismo.
El estudio también profundiza en las expectativas sociales y religiosas cotidianas, revelando que
el 36 % de los jóvenes musulmanes cree que todas las personas deberían seguir las normas de su religión, y más de la mitad cree que las mujeres musulmanas deberían llevar velo en público
Comentario: Si alguien se traslada a otro país y pretende beneficiarse de alguna manera de su modo de vida, ya sea en el ámbito económico o social, es necesario un cierto grado de asimilación para lograr la cohesión social.
No se trata de totalitarismo ni de la supresión de la libertad religiosa, sino del respeto por los valores, las normas y las leyes que existen en el país de acogida. En algunos países de Oriente Medio hay leyes estrictas que se cumplen independientemente de la nacionalidad o la religión de la persona. En Occidente no debería ser diferente.