
"Yo soy tu mami", repite la mujer, mientras el niño la rechaza y se aleja. "¿Ever, qué tiene mi hijo?", pregunta la madre a su marido. "Mi hijo está traumado", dice entre lágrimas.
El padre del pequeño Sammy, Ever Reyes-Mejía, ha confesado a la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) que él y su hijo fueron detenidos en la frontera de EE.UU. en abril, cuando trataron de entrar ilegalmente al país desde Honduras a través de México, huyendo de la violencia.
De acuerdo con el hombre, ambos estaban durmiendo en un centro de detención, cuando un agente le habría dicho que tenía que presentarse ante un juez de inmigración, pero que no hacía falta que despertara a su hijo. Desde entonces fue separado de su pequeño por 100 largos días.
El hombre logró reunirse con su hijo el 10 de julio en Michigan. Desde allí los dos viajaron a Houston para reunirse con la madre de Sammy y su hermana de 5 meses, que también habían sido liberadas de un centro de detención, después de solicitar asilo.
La psicóloga Ángela Conway ha comentado a la cadena Univisión que el reencuentro no fue tan feliz como lo esperaban los padres, ya que la situación de desamparo, por la que tuvo que pasar el niño, le dejó traumas, complejos y ansiedad. Según la especialista, el pequeño ha sufrido un "abandono emocional", que no ha podido asimilar.



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