Traducido por el equipo de SOTT.net

Un alto cargo de ciberseguridad de uno de los laboratorios nucleares más secretos de Estados Unidos dejó tras su muerte unos archivos que, según afirma una fuente interna, revelan que el Gobierno estadounidense lleva mucho tiempo estudiando los ovnis.
Los Alamos project main gate
Los documentos, que según se describe contienen memorandos internos, informes científicos e imágenes, fueron supuestamente descubiertos entre las pertenencias del antiguo jefe de ciberseguridad del Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL).

El laboratorio, situado en el norte de Nuevo México, a unos 56 kilómetros al noroeste de Santa Fe, está vinculado a la tradición ovni principalmente por su proximidad al «Triángulo Nuclear» de Nuevo México y por los avistamientos de «bolas de fuego verdes» cerca de instalaciones atómicas a finales de la década de 1940.

Tras la muerte del funcionario, su hijo Johnny estaba revisando sus efectos personales cuando, según se informa, se topó con unos archivos etiquetados con referencias a «anomalías atmosféricas».

Se mantiene en secreto la identidad del miembro del personal fallecido y de su hijo para proteger su privacidad y seguridad.

El hallazgo fue posteriormente transmitido al periodista de investigación Jeremy Corbell, quien afirmó que el contenido le sorprendió incluso a él. «Se trata de un estudio científico real de carácter clasificado dentro de nuestro ejército sobre los ovnis», declaró al Daily Mail.
UFO photo
Corbell, quien reveló estos detalles en su nuevo documental Sleeping Dog, cuyo estreno está previsto para el 12 de mayo, afirmó que el material incluía actas de reuniones gubernamentales de alto nivel y estudios científicos relacionados con los sistemas de propulsión de los ovnis.

«Los Álamos siempre fue un lugar donde se investigaban aspectos del fenómeno ovni... Estos documentos son una prueba irrefutable de que en Los Álamos se tomaba muy en serio el tema», afirmó Corbell.


El caso está atrayendo ahora una renovada atención hacia el LANL, un laboratorio asociado desde hace tiempo con el desarrollo de armas nucleares y el profundo secretismo gubernamental.

Como centro de investigación nuclear de primer orden, el LANL ha estado vinculado a la vigilancia atmosférica de la Guerra Fría, a investigaciones aéreas clasificadas y a teorías conspirativas sobre tecnología recuperada, incluidas las afirmaciones no verificadas de trabajadores sobre materiales extraterrestres almacenados en almacenes ocultos.

Según Corbell, el descubrimiento comenzó cuando el hijo del jefe de ciberseguridad empezó a revisar materiales almacenados que quedaron tras la muerte de su padre.

«Este chico, tras fallecer su padre, empieza a revisarlo todo y se da cuenta de que 'vaya, esto es material muy importante'», dijo Corbell.

En Sleeping Dog, una película de Michael Lazovsky sobre Corbell, este recibe un paquete de Johnny repleto de archivos que, según se informa, proceden del LANL.

Johnny le dijo a Corbell por teléfono que los archivos incluían «documentos oficiales del laboratorio que hablan de reuniones que tuvieron sobre anomalías atmosféricas».

«También hay información sobre avistamientos en Rusia», se oye a Johnny decir a Corbell por teléfono.

Corbell declaró al Daily Mail: «Me refiero a todo, desde polaroids originales de casos de ovnis muy estudiados a lo largo de la historia, hasta memorandos internos y documentos de reuniones en las que se debate este tema a alto nivel gubernamental».

Corbell compartió varias páginas con el Daily Mail en las que se veían lo que parecían ser misteriosas naves con forma de platillo, círculos en los cultivos grabados en los campos y un ovni con forma de cilindro.
crop circle
También había un documento titulado «Ilustraciones y fotos del testigo de Gulf Breeze», que contiene docenas de bocetos de testigos y ampliaciones fotográficas que representan objetos voladores no identificados avistados repetidamente sobre la localidad costera de Florida entre 1987 y 1991.
cylinder shaped UFO
1987 titled Illustrations and Photos by the Gulf Breeze Witness
Los archivos apuntaban a un patrón sostenido de avistamientos más que a incidentes aislados.

Muchos testigos describieron naves con forma de disco con hileras de luces blancas brillantes, luces intermitentes rojas y verdes y «ojos de buey» visibles, con algunos objetos estimados entre 3 y 6 metros de altura y hasta 36 metros de ancho, que se cernían en silencio sobre viviendas, costas y zonas boscosas.

Varias fotografías atribuidas al testigo clave Ed Walters muestran objetos luminosos con centros blancos sobreexpuestos rodeados de halos rojos o azul verdosos.

Several photographs attributed to key witness Ed Walters
Las imágenes posteriores parecen mostrar material expulsado o protuberancias de la nave, detalles que los investigadores destacaron como características visuales inusuales.

A lo largo de varias páginas, el apéndice documenta avistamientos repetidos de objetos luminosos de color rojo, blanco y amarillo que se desplazaban por el cielo, dejando en ocasiones densas estelas o rastros luminosos, lo que refuerza las afirmaciones de los residentes de que los avistamientos se produjeron con frecuencia y a lo largo de varios años.

Corbell afirmó que algunos de los nombres que figuraban en los documentos le resultaban familiares, ya que se trataba de científicos con los que se había encontrado durante investigaciones anteriores.

«Empecé a darme cuenta de que conocía algunos de los nombres. Conozco personalmente a algunos de los científicos. Nunca me habían dicho que hubieran realizado estos estudios sobre ovnis», afirmó.

Además, sugirió que el material apuntaba a décadas de atención gubernamental sobre fenómenos aéreos inexplicables.

El Laboratorio Nacional de Los Álamos, situado en Nuevo México, desempeñó un papel central en el desarrollo de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial y sigue apoyando los programas de seguridad nacional y de investigación nuclear de EE.UU.

La instalación se ha asociado durante mucho tiempo con trabajos clasificados de alto nivel, lo que hace que cualquier afirmación sobre investigaciones secretas adicionales resulte especialmente delicada.

Corbell afirmó que había dedicado años a verificar la autenticidad de los materiales antes de comentarlos públicamente, y señaló que las agencias de inteligencia suelen intentar identificar o presionar a las fuentes relacionadas con investigaciones sobre ovnis.

«Los he investigado a fondo... Me he puesto en contacto con todos y cada uno de los autores que he podido encontrar y que aún siguen vivos, y les he preguntado: '¿Puedes hablar de esto ahora?'», afirmó.

A pesar de sus afirmaciones, Corbell reconoció que los documentos por sí solos quizá no convenzan a los escépticos, pero insistió en que confirman las sospechas que desde hace tiempo existen sobre el secretismo gubernamental en torno a los programas sobre ovnis.

«No hay nada en estos documentos que yo diría que sea revelador para mí, pero es la confirmación de que voy por el buen camino», afirmó.

También advirtió que los denunciantes vinculados a programas clasificados suelen temer represalias, y añadió que algunas personas han denunciado amenazas tras hablar públicamente.

«Ha habido algunas situaciones que hacen que todo el mundo se lo piense dos veces... los denunciantes han sido presionados», dijo Corbell.

Se espera que la publicación del material coincida con el próximo documental, que, según Corbell, tiene como objetivo sacar a la luz información oculta y reavivar el debate sobre lo que los gobiernos pueden saber acerca de los fenómenos aéreos no identificados.

Por ahora, las afirmaciones siguen siendo controvertidas, pero el supuesto descubrimiento de archivos vinculados a un alto cargo de Los Álamos ha añadido un nuevo capítulo a la creciente fascinación del público por el secretismo en torno a los ovnis y la seguridad nacional.