Los sistemas de fallas de San Andrés y San Jacinto se encuentran en sus niveles más altos de tensión tectónica de los últimos 1.000 años, lo que aumenta la amenaza de un terremoto grave e inminente que podría devastar el sur de California, según revela un nuevo estudio.

Y, en estos momentos, las fallas de San Andrés y San Jacinto parecen tener niveles de tensión comparables y extremadamente elevados, lo que podría suponer un problema para Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el valle de Coachella, advirtió el equipo.

La autora principal del estudio, Liliane Burkhard, geóloga planetaria de la Universidad de Berna (Suiza) y de la Universidad de Hawái en Manoa, declaró en un comunicado:
«Nuestros resultados muestran que los niveles de tensión en múltiples segmentos de falla se sitúan ahora en los valores más altos observados en el último milenio, o incluso por encima de ellos, y que la región podría ser susceptible de sufrir una gran ruptura continua que afecte a ambos sistemas de fallas».Las fallas de San Andrés y San Jacinto han provocado 36 terremotos de magnitud 6,4 o superior en los últimos 1.000 años. El último «gran terremoto» del sur de California fue un seísmo de magnitud 7,9 ocurrido en 1857, cuando un segmento de 330 kilómetros de la falla de San Andrés se desplazó horizontalmente entre Parkfield y el paso de Cajón. Esa ruptura no se propagó a través del paso de Cajón, pero sí lo hizo un megaterremoto similar en 1812, lo que sugiere que esto podría volver a ocurrir en lo que hoy es un entorno mucho más urbanizado y densamente poblado, según el estudio.
Los investigadores utilizaron observaciones como los registros de los anillos de los árboles y los datos de edad de los sedimentos que se han desplazado para reconstruir la historia sísmica del sur de California. Introdujeron esta información en el modelo, que simuló la acumulación, la liberación y la propagación de la tensión tectónica en las fallas de San Andrés y San Jacinto.
Los resultados, publicados el 3 de junio en la revista «Journal of Geophysical Research: Solid Earth», sugieren que las fallas de San Andrés y San Jacinto están a punto de sufrir una ruptura devastadora, que podría implicar la apertura de la «puerta sísmica» del paso de Cajón para desatar una destrucción mayor que la que provocaría por sí solo un evento en una sola falla.
Si se produjera una ruptura a lo largo de los dos ramales de la falla de San Andrés que se unen en el paso de Cajón, se trataría de una ruptura conjunta, según el estudio. Si se vieran afectados tanto los ramales de la falla de San Andrés como los de la falla de San Jacinto, esto constituiría una ruptura tripartita.
Se desconoce la probabilidad de que se produzca cada uno de estos eventos y el momento en que podría producirse una posible ruptura, pero comprender cuánta tensión se está acumulando en el interior del sistema podría ayudar a los planificadores y responsables políticos a prepararse para lo que pueda suceder. Burkhard señaló:
«Estamos utilizando una ciencia rigurosa y cuantitativa para comprender mejor el riesgo al que se enfrentan millones de personas. Lo que podemos afirmar es que el sistema se encuentra sometido a una tensión crítica, y que los modelos basados en la física como este nos ofrecen una visión más clara de la variedad de escenarios para los que debemos estar preparados. Esa información es fundamental para la evaluación de riesgos, la planificación de infraestructuras y la preparación ante emergencias».Los investigadores afirman que su modelo podría aplicarse a otras uniones de fallas y utilizarse como herramienta para la evaluación de riesgos a escala mundial.



Comentario: La falla de San Andrés y sus ramificaciones abarcan gran parte de California hasta la frontera con Oregón.