Un artículo publicado en la revista Science Advances se suma al creciente conjunto de investigaciones que muestran que la Circulación de Retorno Meridional del Atlántico (AMOC) se está debilitando. En este nuevo estudio, en lugar de basarse principalmente en modelos informáticos, los científicos utilizaron dos décadas de mediciones oceánicas directas para confirmar el declive.

Tomando mediciones desde las profundidades
Para obtener una imagen clara de lo que está sucediendo, investigadores de EE. UU., el Reino Unido y Canadá analizaron datos de cuatro conjuntos de sensores submarinos denominados redes de amarre. Estos están anclados al fondo marino a lo largo del lado occidental del Atlántico, desde cerca del Caribe hasta las aguas frente a la costa este de Canadá. Midieron la presión del fondo oceánico y las propiedades relacionadas del agua del océano profundo por debajo de los 1000 metros.
Al calcular los cambios de presión a lo largo del talud continental en el límite occidental, el equipo pudo determinar cómo variaba con el tiempo la profundidad de las corrientes de circulación de retorno. Es importante hacer un seguimiento de estos cambios a lo largo del tiempo, ya que ello permite a los científicos observar un patrón claro y a largo plazo en la circulación oceánica que, de otro modo, podría quedar oculto por los cambios estacionales.
Los investigadores analizaron más de 20 años de datos para asegurarse que el descenso observado se trataba de una tendencia constante y no de una fluctuación temporal.
Esta disminución no se produjo en un solo punto, sino que se observó en todas las áreas de estudio, desde los 16,5° N (cerca del Caribe) hasta los 42,5° N (cerca de Canadá). «Identificamos una disminución meridionalmente consistente en el transporte de la circulación de retorno profunda occidental a lo largo de estas latitudes durante las últimas dos décadas», comentó el equipo de investigación en su artículo.
Un sistema de alerta temprana
Los científicos creen que esta zona es el mejor lugar para monitorizar la salud del océano, ya que los cambios en la circulación en latitudes más altas se manifiestan en el lado occidental antes que en el lado oriental o en el centro del Atlántico. Por lo tanto, podría actuar como un sistema de alerta temprana para toda la región atlántica. Los autores del estudio señalaron que «esta disminución, observada en el límite occidental, puede servir como un indicador eficaz del debilitamiento de la AMOC».
Una mejor monitorización de estas corrientes podría ayudar a predecir mejor los futuros cambios climáticos y orientar las estrategias de mitigación a nivel mundial.



Comentario: Los investigadores franceses se muestran aún menos optimistas:
El sistema de corrientes del Atlántico se está debilitando más rápido de lo esperado A pesar del «calentamiento global» récord previsto para 2026 y 2027, nos encontramos en el umbral de una Edad de Hielo. En todo caso, el calentamiento global es un indicio de actividad en la calefacción central del núcleo de la Tierra, lo que sólo supondrá un pequeño empujón a los cambios planetarios actuales.