"Le dan por víctima de humillaciones de los compañeros, es una mentira", dijo el padre al señalar que su hijo era amigo del agresor cuando cursaban el primer año de la secundaria.
El hombre caracterizó al asesino como persona reservada y poco sociable y añadió que antes se dedicaba al boxeo y una vez en una pelea incluso logró aplastar a uno de los chicos más fuertes del grupo.
Según el hombre, dos días antes de la tragedia el asesino faltó a las clases alegando que estaba enfermo aunque antes no había sucedido nada similar, era buen estudiante.
El padre del muchacho, que sobrevivió al ataque, recordó también que al agresor le gustaban las películas sobre violencia adolescente y a menudo estaba obsesionado con este tema.
"Mi hijo, sus compañeros (...) no dudan que fue este chico, fue él quien hizo todas esas cosas horribles, tenía capacidades, inclinaciones y recursos para hacerlo él mismo, sin ayuda alguna", concluyó.
El 17 de octubre un estudiante de 18 años detonó un artefacto explosivo y abrió fuego con una escopeta contra alumnos y profesores de un politécnico en Kerch, en Crimea, y luego se suicidó.
Según los últimos datos, 21 personas perdieron la vida, incluyendo al atacante, y más de 50 resultaron heridas a causa del ataque.
El Comité de Investigación de Rusia, que en un principio catalogó el ataque de "atentado", lo clasificó más tarde como "asesinato múltiple".




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