
Putin, por su parte, renovó el compromiso de continuar extendiendo los lazos amistosos y la cooperación con Damasco, así como el apoyo a la soberanía, la unidad y la integridad territorial del país árabe.
El jefe de Estado ruso asimismo expresó su esperanza de que, a través de los esfuerzos conjuntos en el próximo año, sea posible lograr el retorno de la paz permanente al territorio sirio.
Rusia aceptó en 2015 la solicitud de Damasco para ayudar a las fuerzas sirias en la lucha que mantenían para erradicar el flagelo del terrorismo y establecer la seguridad y estabilidad nacional.
La implicación autorizada de Moscú en el conflicto armado de Siria, iniciado en 2011, ha contribuido en gran medida a derrotar a los grupos armados, rebeldes y terroristas, y ha permitido a Damasco limpiar casi todo el país de la presencia terrorista; además, ha proporcionado a Rusia un terreno para probar su armamento e incrementar sus exportaciones militares.
A mediados de este mes de diciembre, las fuerzas navales de Siria y Rusia llevaron a cabo ejercicios militares conjuntos en el mar Mediterráneo para elevar la coordinación en la lucha antiterrorista.




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