Traducido por el equipo de SOTT.net
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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez
Medio millón.

Esa es la cifra que acaparó los titulares en abril, cuando el Gobierno socialista del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aprobó los planes para regularizar a 500.000 inmigrantes ilegales.

Sin embargo, un informe policial filtrado advertía de que la cifra real podría ser mucho mayor, estimando que entre 750.000 y 1 millón de inmigrantes ilegales residentes en España podrían solicitar la amnistía, además de entre 250.000 y 350.000 solicitantes de asilo. El informe describía el «muy intenso impacto mediático» del plan de amnistía, «especialmente en Iberoamérica», y advertía de un «factor de atracción muy relevante», al que volveremos en un momento.

El Partido Popular (PP), de tendencia conservadora, también cuestionó las estimaciones del Gobierno, afirmando que la cifra real podría ser el doble y calificando el plan de «indignante». Sánchez, a quien The Economist ha calificado de líder de la resistancia antitrumpista en Europa, anticipándose a tales críticas, escribió en un artículo de opinión publicado en el New York Times en enero que «los líderes al estilo MAGA pueden decir que nuestro país no puede hacer frente a la acogida de tantos migrantes, que se trata de una medida suicida, el acto desesperado de un país en colapso».

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© STRINGER/AFP via Getty ImagesLos migrantes llegan en barco.
Se ve a los migrantes llegando en barco al muelle de La Restinga, en la isla canaria de El Hierro, el 21 de octubre de 2023.
Pues bien, las cifras empiezan a llegar y, al igual que la débil gestión fronteriza de Joe Biden en EE.UU. creó un «factor de atracción» que provocó que el promedio mensual de cruces fronterizos superara los 100.000, las políticas de Sánchez están teniendo un efecto imán similar, que supera con creces las estimaciones de su Gobierno.

Aunque el plazo para presentar solicitudes de asilo permanece abierto hasta el 30 de junio, ya se han presentado 900.000 solicitudes, una cifra récord para España. The European Conservative informa de que «desde principios de junio se han presentado aproximadamente 350.000 solicitudes adicionales, un aumento que ha pillado desprevenidas a las autoridades». La publicación señala que estas cifras son mucho más elevadas que la última vez que se intentó una amnistía masiva en España, en 2005 bajo el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, quien en la actualidad pasa su tiempo en los tribunales como investigado por un caso de corrupción. El programa de Zapatero concedió 576.000 permisos de residencia de las 691.000 solicitudes recibidas.

Sánchez, por supuesto, ve a cada nuevo inmigrante como un futuro votante potencial al que no le importará la corrupción astronómica que impera en su Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Mientras un número cada vez mayor de españoles sale a la calle para exigir la dimisión del presidente del Gobierno, los inmigrantes musulmanes se encuentran entre sus seguidores más fieles. En el vídeo que aparece a continuación, conocemos, al minuto de empezar, a un comerciante musulmán que tiene un cartel de Sánchez en la pared de su tienda y que afirma que los musulmanes van a votar «al 100 %» por el presidente del Gobierno si obtienen la ciudadanía. ¿Por qué? Porque «apoya a Irán y a Palestina». Y, efectivamente, así es.


Sería muy difícil encontrar un cartel de Santiago Abascal, líder del partido populista y conservador Vox, en cualquier tienda de propietarios musulmanes en España. Abascal, quien ha afirmado que es «inhumano decirles a toda África y a toda América que caben en España», advirtió en abril que una amnistía masiva aumentará la delincuencia en las calles de España y acelerará las crisis de la vivienda y de la sanidad pública del país.

Y no son solo los políticos españoles quienes critican las políticas de Sánchez. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, le dijo a Sánchez en una reunión a puerta cerrada celebrada en Bruselas la semana pasada que su plan de amnistía afecta negativamente a todos los países de la UE. Fue en esa reunión de líderes de la UE en Bruselas donde Sánchez se opuso, junto con el presidente francés Emmanuel Macron, a los planes de crear centros de deportación de migrantes en terceros países. Según informa Politico:
El desacuerdo se produce pocos días después de que la UE aprobara una normativa que permite a los Estados miembros establecer centros de deportación en terceros países, como parte de una iniciativa para garantizar que los solicitantes de asilo rechazados abandonen el bloque. Aunque aún no está claro cuántas capitales podrían acogerse a este cambio normativo, 19 de los 27 Estados miembros de la UE se han sumado a una carta conjunta danesa-italiana (de la que informó por primera vez POLITICO) en la que se insta a actuar con rapidez en materia de deportaciones.

«Los países están trabajando ahora... para poner en práctica las nuevas posibilidades, incluidos los centros en terceros países. Nosotros mismos lideraremos el camino para asegurarnos de que nuestras visiones se hagan realidad», reza la carta difundida el viernes por la mañana.

España se opone a los planes de la UE de crear centros de deportación en terceros países, argumentando que plantean problemas jurídicos y humanitarios, mientras que otros países, como Italia y Dinamarca, consideran que estos centros son una herramienta clave para disuadir la migración irregular y acelerar las expulsiones.
Lo que Sánchez denomina una política de inmigración humanitaria, un número cada vez mayor de políticos europeos, entre ellos Abascal y Meloni, lo ven como una invitación a la invasión. Ve el vídeo a continuación y decide por ti mismo: