
"Excavamos hasta que encontramos al padre. Luego encontramos a la madre y al niño. El bebé todavía respiraba. Un médico pasaba por aquí en ese momento e intentó revivirlo, pero no lo logró", declaró un testigo del accidente, Igor Caetano, al sitio G1.
La zona del accidente
Según explicaron los lugareños a los medios que cubrieron la tragedia, el desprendimiento de rocas de los acantilados tiene lugar porque la marea los erosiona y ese fenómeno ocasiona que la base se ahueque, por lo que la parte superior es vulnerable a colapsar.
La pareja estaban a cargo de un hotel de la zona y pasaban allí su día libre. De acuerdo a los testigos, ayer al mediodía estaban sentados cerca del acantilado.
"Nací y me crié aquí y esto siempre ha pasado, pero cada vez más el mar está destrozando más el acantilado. Vemos turistas disfrutando de la sombra de los acantilados y les pedimos que se vayan porque sabemos el riesgo", dijo un pescador a G1.
Desde el municipio de Tibau do Sul, al que pertenece Pipa, se aseguró que se colocan carteles para advertir del peligro a los turistas, pero la marea se los lleva. El secretario de comunicación del municipio, Fábio Pinheiro, declaró que la pareja fue alertada por un funcionario municipal poco antes del accidente.
La playa de Pipa es el principal balneario del litoral de la región sur de Brasil y era una de las más concurridas antes de la pandemia.



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