"Sería un desperdicio increíble de cerdos sanos", advierte el sector.
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© Bloomberg
Una granja porcina en Reino Unido.
Las granjas del Reino Unido se enfrentan a la preocupante posibilidad de tener que sacrificar a sus cerdos, ya que la escasez de trabajadores ha dejado a 120.000 animales sin un lugar adonde ir. La grave crisis de trabajadores, producida por la combinación del Brexit y la pandemia, ha obligado a los procesadores de carne a reducir las tasas de sacrificio hasta un 25% desde principios de agosto, dijo el viernes la Asociación Nacional de Cerdos en una carta a los minoristas del Reino Unido. Esto ha dejado a las granjas con un exceso de animales, que han intentado colocar en cualquier sitio, desde graneros para el ganado hasta cobertizos de patatas, y muchos de ellos ya "simplemente se han quedado sin espacio", dijo la asociación.

"La única opción para algunos será sacrificar los cerdos en la granja, que es algo que hemos hecho todo lo posible por evitar", dijo Rob Mutimer, presidente del grupo. "Esto no solo sería un desperdicio increíble de cerdos sanos y carne de cerdo buena, sino que sería financieramente ruinoso e increíblemente dañino para sus cadenas de suministro".

La situación es uno de los ejemplos más contundentes de cómo la escasez de mano de obra en Gran Bretaña está perturbando la economía, en un escenario en el que más de la mitad de todas las empresas están con vacantes en su personal. Las estaciones de servicio han advertido que la crisis del petróleo podría tardar semanas en calmarse, y las empresas avícolas han dicho que los suministros de pavo navideño caerán un 20%.

Algunos granjeros se enfrentan a un "sacrificio por su bien" y otros podrían pagar para llevar animales a mataderos dedicados a la matanza de cerdos, en lugar de procesarlos como alimento. La Asociación Nacional de Cerdos instó a los minoristas a dar prioridad a la carne de cerdo británica y animar a los carniceros a vender más porcino para aliviar la acumulación.

La súplica se produce después de que una reciente crisis en el suministro de dióxido de carbono en el Reino Unido amenazara con cerrar las plantas de carne, que dependen del gas para aturdir a los animales. Aunque el Gobierno ha evitado esa situación dando subvenciones a corto plazo a los productores, los precios están aumentando, lo que aumenta los costes de empaquetado, energía y transporte.

De media, las plantas cárnicas tienen un 12% menos de personal y algunas empresas están experimentando una escasez cercana al 20%, según los resultados de la encuesta de la Asociación Británica de Procesadores de Carne.

"Cuando planteamos esto al Gobierno, lo desestiman sumariamente con la respuesta de que simplemente tenemos que pagar más", dijo Peter Hardwick, asesor de política comercial de la BMPA en un informe. "En todo el sector, los salarios han aumentado drásticamente hasta en un 20% y, sin embargo, todavía resulta imposible contratar personal local de manera sostenible, que no quiere hacer este tipo de trabajo".