Traducido por el equipo de Sott.net

Los presidentes estadounidenses violan habitualmente el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, cada año comparecen ante ese organismo y proclaman la inocencia estadounidense.
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© AP/Mary Altaffer
El presidente estadounidense Biden habla en el podio de la ONU - 21 de septiembre de 2022
Hace falta un tipo especial de arrogancia para que un presidente de Estados Unidos hable en las Naciones Unidas, el lugar donde se supone que se mantiene y defiende el derecho internacional. Sin embargo, el representante del peor violador del derecho internacional se presenta previsiblemente cada septiembre cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas celebra su sesión anual.

El difunto presidente venezolano Hugo Chávez acertó cuando habló en 2006:
"Ayer, señoras y señores, desde esta tribuna, el presidente de los Estados Unidos, el caballero al que me refiero como el diablo, vino aquí, hablando como si fuera el dueño del mundo. De verdad. Como si fuera el dueño del mundo. Creo que podríamos llamar a un psiquiatra para que analice la declaración de ayer del presidente de los Estados Unidos. Como portavoz del imperialismo, vino a compartir sus nostrums, a tratar de preservar el actual modelo de dominación, explotación y saqueo de los pueblos del mundo."
Chávez ya no está entre nosotros, y Joe Biden es el tercer hombre que ocupa la presidencia de Estados Unidos desde que George W. Bush fue comparado con el diablo. Pero las palabras son tan ciertas ahora como entonces. Este año, el discurso de Biden estuvo repleto de las habituales tonterías sobre que Estados Unidos es una especie de garante de la paz. Entre otras cosas, dijo que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad deberían "...abstenerse de utilizar el veto, salvo en situaciones raras y extraordinarias, para garantizar que el Consejo siga siendo creíble y eficaz".

Quizá Biden piense que el resto del mundo tiene amnesia. Cada vez que los miembros de la Asamblea General de la ONU condenan el apartheid israelí, es Estados Unidos quien, como es de esperar, interviene con el veto del Consejo de Seguridad para proteger a su aliado y socio en el crimen. Doce de los 14 vetos de Estados Unidos desde el año 2000 se hicieron en nombre de Israel. Cualquier propuesta de Estados Unidos que pida un cambio en la estructura del Consejo de Seguridad tiene como objetivo debilitar el poder de veto de China y Rusia e incorporar a sus propios títeres, como Alemania y Japón.

El discurso de Biden se centró en atacar a Rusia con falsas afirmaciones de amenaza nuclear, ataques no provocados y acusaciones de crímenes de guerra. No mencionó crímenes de guerra ucranianos bien documentados, como el bombardeo de civiles en Donetsk. Peor aún, no reconoció que Ucrania y Rusia estaban negociando hasta que Estados Unidos y el Reino Unido intervinieron y echaron por tierra las conversaciones. El discurso de Biden estuvo lleno de proyecciones y cada condena contra Rusia, Irán o Venezuela fue, en cambio, una acusación contra el comportamiento de Estados Unidos en el mundo.

El mundo ha cambiado, pero las administraciones estadounidenses no. Siguen comportándose como si Estados Unidos siguiera siendo el hegemón todopoderoso que siempre conseguirá lo que quiere. Tiene la moneda de reserva del mundo y el mayor ejército, pero no puede controlar el mundo sin hacerse daño a sí mismo y a sus aliados. Estados Unidos utilizó cínicamente a las Naciones Unidas para pedir una "zona de exclusión aérea" sobre Libia, lo que le permitió destruir esa nación. Las asociaciones con los yihadistas llevaron la destrucción a Libia y a Siria, provocando un desastre humanitario que desplazó a millones de personas. El golpe de Estado de 2014 contra el gobierno electo de Ucrania se ha convertido en una guerra total. Las sanciones contra el gas y el petróleo rusos han hecho subir los precios en todo el mundo y han perjudicado a las economías europeas más que a ninguna otra. El rublo ha subido de valor y el euro ha bajado. Ni siquiera los hegemones se salen siempre con la suya.

Mientras Biden hablaba de tópicos y falsedades en las Naciones Unidas, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, se reunía con representantes de China, Cuba, Eritrea, Serbia, Laos, Jordania, Nicaragua, Etiopía, Argelia, Burkina Faso, India, Malí, Sudán, Sudán del Sur, Guinea Ecuatorial, San Vicente y las Granadinas y México, entre otros. Adiós a las afirmaciones de Washington de que Rusia es un paria aislado.

Mientras Washington despotrica contra Moscú, sigue ignorando los votos de la ONU para poner fin a las sanciones contra Cuba. Este año, Cuba volverá a presentar una resolución en la que se pide a Estados Unidos que ponga fin a su embargo comercial. En la votación de 2021 sólo Estados Unidos e Israel votaron en contra. La próxima votación tendrá el mismo resultado y revelará que las palabras de Biden, "Estados Unidos siempre promoverá los derechos humanos y los valores consagrados en la Carta de la ONU en nuestro propio país y en todo el mundo", son una farsa.

Las Naciones Unidas necesitan seriamente una reforma. Forma parte del Grupo Central que elige a los presidentes de Haití y actúa en contra de la voluntad de su pueblo. Biden mencionó a Haití de pasada y pidió el fin de la violencia de las bandas. Pero esa violencia es el resultado directo de las intervenciones de Estados Unidos allí. La historia de 75 años de permitir que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad dicten al resto del mundo debe cambiar. ¿Pero quién debe hacer el cambio? No Estados Unidos, que siempre tiene motivos ocultos y manos sucias.

Biden hizo una declaración válida.
"Porque si las naciones pueden perseguir sus ambiciones imperiales sin consecuencias, entonces ponemos en riesgo todo lo que esta misma institución representa".
Es lamentable que Estados Unidos ignore las consecuencias de sus propios actos.
Sobre la autora:

Margaret Kimberley es la autora de Prejudential: Black America and the Presidents. Puedes apoyarla en Patreon y también encontrar su trabajo en Twitter y en Telegram . Puedes contactar con ella por correo electrónico en Margaret.Kimberley(at)BlackAgendaReport.com.