El Gobierno israelí reiteró que las Fuerzas de Defensa de Israel seguirán ocupando la denominada "zona de seguridad" en el sur del Líbano, una franja que el Estado judío ha ido ampliando hasta abarcar entre 570 y 600 kilómetros cuadrados a lo largo de la frontera entre ambos países.
IDF Forces
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Tel Aviv alega que permanecerá en dicha zona para neutralizar las "amenazas contra ciudadanos y soldados israelíes", lo que quiere decir que se retirará una vez que el movimiento chií Hizbulá — nacido tras la primera invasión israelí del Líbano en 1982 — se desarme.

"No retiraremos nuestras fuerzas del sur del Líbano mientras Hizbulá siga siendo una amenaza, no se desarme y no se desmilitarice", remarcó en rueda de prensa el portavoz del Gobierno de Israel David Mencer.