Traducido por el equipo de SOTT.net

La industria de defensa estadounidense "no está adecuadamente preparada" para "una guerra convencional prolongada" con un enemigo como China, según un estudio de un laboratorio de ideas publicado el lunes.
fighter jets china
© Xinhua
En esta foto publicada por la Agencia de Noticias Xinhua, aviones de combate del Mando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación (EPL) chino realizan un ejercicio conjunto de entrenamiento de combate alrededor de la isla de Taiwán el 7 de agosto de 2022.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) llevó a cabo una simulación de juegos de guerra que concluyó que EEUU probablemente se quedaría sin algunas de sus municiones, incluidas de largo alcance y guiada de precisión, en menos de una semana de guerra con China en el estrecho de Taiwán.

Según el estudio, el uso de armas por EEUU superaría el arsenal del Departamento de Defensa, lo que haría "difícil" mantener un conflicto bélico a largo plazo, sobre todo teniendo en cuenta que China está invirtiendo en municiones y otros sistemas de armamento entre cinco y seis veces más rápido que EEUU.

La guerra entre Rusia y Ucrania puso de manifiesto las carencias de la industria de defensa estadounidense, según el CSIS, ya que el estudio constató que los inventarios del país de algunas armas, como los sistemas antiblindaje Javelin y los sistemas antiaéreos Stinger, se están agotando mientras EEUU se comprometía a enviar más de estos sistemas a Ucrania. Según el informe, EEUU se comprometió a enviar más de 8.500 sistemas Javelin y más de 1.600 Stinger a Ucrania, dejando su propio inventario bajo mínimos.

Según el estudio, el número de sistemas Javelin enviados a Ucrania es aproximadamente igual al número total construido para clientes no estadounidenses en los últimos 20 años. El estudio subrayaba que el problema no era la ayuda estadounidense a Ucrania, sino la actual incapacidad de la industria de defensa para suministrar armas suficientes para conflictos a largo plazo.

"El principal problema es que la base industrial de defensa estadounidense — incluida la base industrial de municiones — no está actualmente equipada para soportar una guerra convencional prolongada", afirmaba el estudio.

El estudio también afirmaba que las ventas militares al extranjero (FMS) de EEUU tardan demasiado tiempo porque tienen que ser iniciadas por el Departamento de Estado y luego ejecutadas por el de Defensa y, en última instancia, aprobadas por el Congreso. Según el estudio, las ventas al exterior tienen ventajas, como el apoyo a la industria de defensa estadounidense, el fortalecimiento de las relaciones con los aliados y la prevención de la venta de sistemas adversarios a otros países.

"El sistema de FMS estadounidense no es óptimo para el entorno competitivo actual, en el que países como China están construyendo importantes capacidades militares y cada vez buscan más venderlas a otros países", dice el estudio.

Si EEUU racionalizara su proceso de FMS haciéndolo más eficiente, según el estudio, podría "ayudar a establecer tasas de producción predecibles y eficientes" en la industria de defensa, lo que podría ayudar a impulsar los niveles de producción estadounidenses.

"La conclusión es que la base industrial de defensa, a mi juicio, no está preparada para el entorno de seguridad que existe ahora", declaró a The Wall Street Journal Seth Jones, del CSIS y autor del estudio.

Este estudio sigue a otro publicado por el CSIS a principios de este mes, según el cual si China invadiera Taiwán, habría "cuantiosas" pérdidas para todas las partes, incluidos los EEUU.

"¿Cómo se puede disuadir eficazmente si no se tienen suficientes reservas del tipo de municiones que se va a necesitar para un escenario del tipo del estrecho entre China y Taiwán?", preguntó Jones.