Una moneda común sería "una ayuda para salir del atolladero" que Brasil podría darle a Argentina, dijo a Sputnik el analista argentino Marcelo Elizondo. El también argentino Andrés Malamud se mostró más cauto, recordando que "en el Mercosur ni siquiera funciona la unión aduanera".
Peso argentino
© CC0 / Isla Elefante
En el marco de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en Buenos Aires, Argentina y Brasil colocaron la discusión sobre una moneda común entre los dos países pero con pretensiones latinoamericanas.

"No significa resignar la moneda" sino "encontrar un instrumento denominador común comercial que refleje la potencia del producto bruto de la región", explicó el ministro de Economía argentino Sergio Massa en una conferencia de prensa con el Ministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, tras firmar un Memorándum de Entendimiento sobre Integración Económica y Financiera regional este lunes 23 de enero.
"La decisión de ambos gobiernos es empezar a trabajar para lograr una moneda común de ambos países y con invitación a otros países de la región, para encontrar un instrumento económico y comercial que habilite a profundizar el sistema de comercio entre ambos países y dentro de la región y el Mercosur", agregó.
Haddad, por su parte, dijo que los presidentes de Brasil y Argentina solicitaron la creación de una cámara de compensación con una moneda común que "no tiene nombre ni fecha límite y no buscaría la unificación monetaria como el euro de la Unión Europea".

Los problemas de una nueva moneda se desprenden de las disparidades en el comercio regional. Según el informe de Intercambio Comercial Argentino del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), citado por La Nación, en 2022 Argentina tuvo un déficit con Brasil de 3.365 millones de dólares. Además, tuvo una inflación del 94,8% en 2022 contra 5,9% de Brasil. Por otra parte, en los últimos diez años el dólar subió 67% frente al real (de 3,1 a 5,2), mientras que en Argentina el dólar aumentó 3.662% (de 4,9 a 184,36 pesos), según reporta el diario.

Una vieja idea que busca hacerse realidad

La propuesta de la moneda común viene desde el Tratado de Asunción de 1991, constitutivo del Mercosur, comentó a Sputnik el argentino Marcelo Elizondo, analista de negocios internacionales y presidente de la Cámara de Comercio Internacional (ICC).

El Tratado ya preveía "coordinación monetaria, no moneda común, sino coordinación monetaria, fiscal, arancelaria, cambiaria, además de arancelaria", un tema del ya se viene hablando desde hace varios años, incluso durante la administración del presidente Mauricio Macri (205-2019), recordó.

Para Elizondo, las razones de revivir la propuesta en este momento pasan, en primer lugar, por la difícil situación argentina: el país "tiene un problema cambiario complejo, un tipo de cambio distorsivo de las condiciones de mercado y eso hace que haya mucha presión, escasez de divisas y le ha pedido a Brasil algún auxilio y ha lanzado esta propuesta como una ayuda para salir del atolladero".

Brasil responde afirmativamente "porque bajo la presidencia de Lula da Silva está buscando un liderazgo regional y ser líder regional genera ciertas condiciones y reclamos de lo que uno lo quiere liderar", a lo cual se agrega que "Argentina tiene un sistema de comercio exterior proteccionista y las empresas brasileñas quieren vender más en Argentina y este régimen permitiría vender más y mejor, así que también sería de interés económico de Brasil, agregó.

¿Qué se necesita para poner en práctica la moneda Sur?

Para que el proyecto sea viable sería necesario un camino previo, advierte Elizondo: "Una moneda común no es una moneda única, sino una moneda para los intercambios comerciales y las relaciones bilaterales".
"Todavía hay mucho por resolver, por ejemplo, ¿quién va a emitir esa moneda? En segundo lugar, ¿a qué tipo de cambio va a cotizar? Tercero, ¿esta moneda común va a cotizar contra terceras monedas, y en qué condiciones? ¿Va a poder ser usada para otro fin que el intercambio comercial? Porque si fuera solo para eso, sería un mero nomenclador binacional para pagos y cobros", se preguntó.
Por otra parte, las discusiones dentro de cada país no son sencillas. En Argentina hay que pasar por el Congreso, pero el Gobierno no tiene mayoría garantizada, por lo menos en la Cámara de Diputados, y en Brasil hay un Congreso opositor, y si esto involucrara a terceros países, requeriría decisiones que no son sencillas, comentó Elizondo.
"Hay una idea en la región de que hay una confluencia política y una sentimentalidad, de que el progresismo ha vuelto y gobierna en la mayoría de los países pero creo que a veces se abusa de los símbolos y los mensajes políticos y no se advierte que luego en términos financieros no es tan sencillo y si se quiere involucrar a terceros países requeriría una complejidad que exige ser pacientes".
Desde otro punto de vista, el analista internacional argentino Andrés Malamud consideró que no estamos ante un proceso parecido al de la Unión Europea y el euro: "En Europa construyeron primero un mercado común, por donde circula el 66% de su comercio exterior, y solo después le agregaron la moneda única. En el Mercosur ni siquiera funciona la unión aduanera, paso muy previo al mercado común, y el comercio regional es inferior al 10%".

Para Malamud, por ahora "no existe proyecto, son solo declaraciones de políticos y títulos de diarios".