La decisión de Hamás de renunciar al poder en la Franja de Gaza parece derivarse de necesidades estratégicas tanto internas como internacionales, y tiene como objetivo debilitar aún más la propaganda israelí.
La retirada administrativa de Hamás en medio de la catástrofe humanitaria de Gaza
Tras gobernar Gaza durante unas dos décadas, Hamás anunció recientemente que estaba preparado y dispuesto a ceder el gobierno de la Franja al Comité Nacional para la Administración de Gaza, la administración tecnocrática creada en el marco de la denominada «Junta de Paz» del presidente estadounidense Donald Trump. Según el portavoz de Hamás, la decisión se tomó para «eliminar cualquier pretexto para la ocupación [israelí]». De hecho, el genocidio, los crímenes de guerra, la ocupación y la guerra de exterminio de Israel contra el pueblo palestino persisten a pesar del alto el fuego, que entró en vigor en octubre de 2025.
Según un informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), «casi toda la población actual de Gaza, de 2,1 millones de personas, se ha visto desplazada y carece de acceso a un alojamiento adecuado, alimentos, servicios médicos vitales, agua potable, educación y medios de subsistencia». Según algunos informes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han masacrado a más de 80 000 palestinos desde el 7 de octubre de 2023 hasta enero de 2025; se estima que la cifra real es mucho mayor, ya que muchos cadáveres siguen enterrados bajo los escombros.
Las FDI también han cometido muchos otros crímenes de guerra, como violar a mujeres palestinas y bombardear intencionadamente hospitales, mezquitas, iglesias e instituciones educativas, además de atacar a periodistas y trabajadores sociales.
Hay varios indicios de que el régimen sionista podría reanudar sus operaciones genocidas a gran escala en Gaza, utilizando como pretexto la negativa del grupo de resistencia a entregar sus armas. No obstante, parece que las naciones occidentales han hecho recaer la responsabilidad de cumplir el acuerdo únicamente sobre Hamás, mientras que Tel Aviv disfruta de total libertad para violar el alto el fuego a su antojo. Esto queda patente en el hecho de que las FDI siguen matando a civiles palestinos, incluidas mujeres y niños, a pesar del alto el fuego. Además, siguen controlando alrededor del 70 % del enclave de Gaza.
Por qué renunciar al gobierno es un cálculo estratégico, no una derrota
Teniendo en cuenta estos acontecimientos, Hamás, en una maniobra estratégica, ha decidido disolver el Comité de Emergencia del Gobierno en Gaza. Sin embargo, considerarlo una rendición o una derrota sería un error. En el actual escenario regional y nacional, esta era la medida más acertada que Hamás podía tomar. Con esta decisión, el grupo de resistencia ha reafirmado su compromiso de aplicar el acuerdo de alto el fuego y cumplir los objetivos de Hamás.
El objetivo más importante para el frente de resistencia es preservar su arraigada presencia militar, social y política en la sociedad palestina. En el pasado, Hamás compaginó dos tareas simultáneas: resistir la ocupación y gobernar el enclave de Gaza. Administró a una población sometida a repetidas operaciones genocidas, bloqueos y a la destrucción y ocupación sistemáticas por parte del régimen sionista.
Incluso tras una de las guerras más horribles de la historia, el régimen de ocupación sionista no ha logrado su objetivo principal: eliminar a Hamás. La decisión de la resistencia de ceder la administración de Gaza permite a Hamás reorganizar sus estructuras operativas e institucionales, minimizar su exposición institucional y centrarse en su objetivo fundamental: la lucha por la liberación nacional palestina frente a la ocupación sionista. El Gobierno israelí lleva mucho tiempo aprovechando la división política, geográfica e ideológica entre Cisjordania y Gaza. Esta medida pondría fin a esa ventaja y permitiría que ambas partes se unieran.
Una nueva prueba para Israel y los mediadores internacionales
A pesar de esta decisión, la nueva administración no supondría un control extranjero total sobre la Franja ni la exclusión de los palestinos autóctonos de la política, ya que Gaza pertenece a su población autóctona, no a ninguna administración respaldada por potencias extranjeras. Por lo tanto, el reto más importante para los mediadores occidentales será reconstruir un liderazgo palestino representativo y profundamente arraigado, capaz de plantear las preocupaciones reales de la población autóctona de Cisjordania y Gaza. De lo contrario, esta nueva estructura administrativa perderá su credibilidad y aceptación a nivel interno.
Otro punto importante que hay que comprender es que resistir y gobernar son dos funciones distintas. Por lo tanto, esta medida no debe confundirse con una retirada de la resistencia. Hamás tomó esta decisión para avanzar en sus objetivos estratégicos más amplios. Durante años, el régimen sionista de Israel ha justificado sus crímenes de guerra, sus operaciones genocidas y el bloqueo de la Franja con el pretexto de la supuesta presencia amenazante de Hamás para el Estado.
Tras el cumplimiento íntegro por parte del grupo de resistencia de los términos del alto el fuego y su anuncio de transferir la administración de la Franja, el régimen sionista pretende ahora obstaculizar la aplicación del acuerdo e impedir que el Comité Nacional asuma las responsabilidades administrativas, con el fin de agravar el sufrimiento del pueblo palestino. Esto pone aún más al descubierto la propaganda del Gobierno israelí. Demuestra que la verdadera ambición del régimen ocupante nunca fue eliminar a Hamás del Gobierno, sino privar a los palestinos de sus derechos fundamentales y de su resistencia.
Según el Gobierno israelí, el objetivo de esta reciente guerra era poner fin al Gobierno de Hamás en Gaza. Tras la reciente decisión de Hamás, el Gobierno israelí ya no tiene motivos para bloquear o bombardear la Franja. Mediante esta maniobra estratégica, Hamás está ahora exigiendo a todos los mediadores y actores que asuman sus responsabilidades. Además, esta decisión ha complicado aún más al régimen sionista la tarea de legitimar su agresión militar y sus operaciones genocidas en Gaza. Se ha puesto de manifiesto una vez más que el Gobierno de Hamás nunca fue el verdadero problema, sino la negativa de los palestinos a someterse a la ocupación israelí. Con esta decisión, Hamás no solo ha ganado influencia estratégica, sino que también ha conseguido una oportunidad para reorganizarse y reestructurarse.
Comentario: Dale una semana... Israel es tremendamente ingenioso.




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