Traducido por el equipo de SOTT.net

Durante una cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, el presidente Trump ordenó al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que interrumpiera el comercio con España a causa del gasto en defensa.
Greenpeace activists hang a banner reading in Spanish,
© AP photoActivistas de Greenpeace cuelgan una pancarta en la que se lee, en español, « No a la guerra » en el centro de Madrid, España, el martes 10 de marzo de 2026.
«No he hablado con España. España es una causa perdida. Ya no queremos hacer negocios con España», declaró Trump a los periodistas.

«Por cierto, me gustaría que lo interrumpieras», dijo el presidente, dirigiéndose a Bessent, quien respondió: «Sí, señor».

Trump añadió a continuación: «Hazlo de inmediato. Ni siquiera hables con ellos. Son un caso perdido. Son mala gente... Ganan mucho dinero a nuestra costa, y nos aseguraremos de que ganen mucho menos».

Trump le dijo al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que España «no está de acuerdo con nada, y no deberíais darles cabida».

Rutte intentó más tarde calmar los ánimos afirmando que Madrid «dio un gran paso el año pasado» al aumentar su gasto al 2 %, aunque añadió que «todavía hay cuestiones que debemos resolver».


Es importante señalar que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, es socialista y se ha mostrado muy crítico con la política exterior de Trump, llegando incluso a denegar el acceso de las fuerzas armadas estadounidenses a las bases españolas durante la campaña de EE.UU. contra Irán.

España es también el mayor exportador mundial de aceite de oliva.

Aún no está claro cómo llevará a cabo el secretario del Tesoro, Scott Bessent, la orden de Trump de suspender el comercio con España.

Sin embargo, si las restricciones comerciales se hacen realidad, los importadores de aceite de oliva de EE.UU. podrían verse obligados a replantearse sus cadenas de suministro y a buscar de forma más decidida en Italia, Túnez, Portugal y Grecia alternativas a los proveedores españoles.