Un tornado con vientos superiores a los 100 kilómetros ingresó en la noche del viernes por la costa de Colonia, y voló techos de más de veinte casas del balneario Matamoras y el barrio La Aviación de Juan Lacaze.
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© Pedro Clavijo
Los vientos tomaron a los vecinos por sorpresa.
Fueron decenas los árboles caídos en las inmediaciones de la ruta 1 y la ruta 50.

Asimismo, el temporal provocó inundaciones en Carmelo, Colonia y Nueva Palmira, a raíz de la escasa posibilidad de respuesta de los desagües, ya que las lluvias superaron los 50 milímetros en muy poco tiempo. El fenómeno ocurrió sobre las 19 horas y resultó tan sorpresivo que los vecinos apenas pudieron resguardarse.

Los costos serán asumidos por la Intendencia de Colonia. El intendente mostró su molestia por el poco apoyo que recibió tras las últimas lluvias. "Lo afrontaremos solos", señaló Walter Zimmer. "Que se quede tranquilo el Sistema Nacional de Emergencias que Colonia puede responder", agregó.

"Voló la puerta"

El barrio Aviación está ubicado a un kilómetro del centro de Juan Lacaze. Es un conjunto de ocho fincas humildes, donde residen 35 personas, 18 de los cuales son niños. Pese al mal momento y al impacto que generó el temporal, no hubo que lamentar heridos, pero una familia perdió durante un largo rato a un niño de dos años que había quedado bajo chapas caídas.

Martha Carbajal, una de las damnificadas, dijo a El País que se encontraba en su casa con sus nietas cuando, de forma imprevista, "un viento arrancó la puerta". En ese momento se escondieron bajo la mesa con los niños. Minutos después, "comenzó a volar todo".

"Nunca pensamos que podía pasar, pero lo importante es que están todos sanos y nadie debió ir al hospital, gracias a Dios", dijo Martha. En el barrio todos se conocen, "y la olla se cocina en un lado y va a las otras casas", señaló, haciendo hincapié en el espíritu de solidaridad de la zona.

Fueron dos o tres minutos de ruido y estupor, hasta que quedó todo en silencio, contó otro de los lugareños al relatar el momento del horror. Entre las pérdidas hubo muebles y útiles nuevos, recién estrenados y comprados con sacrificio.

Durante el día de ayer el director de obras de la intendencia, Juan Carlos Planchón, el alcalde Darío Brugmann y su equipo de colaboradores, trabajaron en el relevamiento de datos, distribución de chapas y contención de los afectados. Cuadrillas de UTE y el ejército nacional también colaboraban.