
"Han habido relativamente pocos estudios de la microbiota intestinal de humanos que comieran dietas pre-industriales, en relación con los de comida post-industrial", afirma Lawrence David, microbiólogo de la Universidad de Duke, que no formó parte del estudio. Este nuevo estudio, publicado en Nature Communications, es oportuno e importante, comenta David, ya que proporciona una instantánea de la microbiota intestinal de humanos pre-industriales. Asimismo, indica que el ecosistema en nuestras intestinos se adapta no sólo a nuestra dieta, sino a los ambientes en que vivimos.
Los investigadores ya saben desde hace décadas que la biota en nuestro intestino varía en función de lo que comemos. Pero el microbioma de los hadza, aún así, ha resultado ser sorprendentemente distinto.
Para estudiar la diferencia entre el intestino antiguo y el moderno, los investigadores analizaron muestras de heces de 16 habitantes urbanos italianos y de 27 recolectores hadza, de ambos sexos.

Muchas de las bacterias son especies que los investigadores nunca habían visto antes. Incluso los microbios presentes conocidos estaban en niveles inusuales. "Los hadza no sólo carecen de 'bacterias saludables' y no sufren de las enfermedades que nosotros padecemos, sino que además tienen altos niveles de bacterias comúnmente asociadas con enfermedades", añadió Crittenden .
En los occidentales, el Bifidumbacterium es un microbio que muchos científicos nutricionales pensaban que era esencial para la buena salud del intestino; sin embargo, brilla por su ausencia en estos recolectores. Asimismo, los altos recuentos de la bacteria Treponema ha sido relacionado con enfermedades como la enfermedad de Crohn y síndrome del intestino irritable. Y ninguna de estas enfermedades existen entre los hadza, pero sus intestinos contienen la Treponema con abundancia.
Los modernos humanos sólo hemos pasado el 5 por ciento de nuestra historia como agricultores. Antes de eso, la mayoría de nuestra especie eran recolectores de un tipo u otro. "Los estudios como éste son raras oportunidades para generar hipótesis sobre las bacterias que son más sensibles a la dieta y al metabolismo del intestino", dijo David. Los vientres del hadza representan un ecosistema de referencia para la comparación con nuestros estilos de vida modernos.
Esto no quiere decir que debamos comenzar a abastecernos de raíces exóticas, bayas y de caza silvestre con la esperanza de crear el equilibrio perfecto de bacterias beneficiosas en nuestro vientre. Crittenden y sus colegas de investigación advierten que, no es su objetivo convertir su investigación en una dieta, aunque el vínculo entre microbioma intestinal de los hadza y sus más bajos índices de enfermedad gastrointestinal sea cierto. "Incluso si se intenta emular la dieta de los hadza, no estás viviendo en su medio ambiente", explica Amanda Henry, ecóloga dietista, del Instituto Max Planck en Alemania, y co-autora del estudio. "Hay transferencias desde los suelos y de los animales. "En otras palabras, no es únicamente lo que comen los hadza lo que contribuye a una flora intestinal notable, también hay que tener en cuenta dónde y cómo están comiendo.
Entre las comunidades de microbioma intestinal que fueron incluidas en la muestra, desde estadounidenses a italianos, coreanos y veganos, los hadza se muestran drásticamente diferentes. Pero lo que realmente sorprendió a los investigadores fue la diferencia de comunidades intestinales que había entre los sexos hadzianos. Las mujeres tenían niveles mucho más altos de varias bacterias conocidas por romper las verduras fibrosas. Ambos sexos comían grandes cantidades de raíces tuberosas, donde las mujeres realizan la mayor parte de excavaciones, y los hombres cazan y recogen miel. "Aunque ambos grupos traen su distinta comida al campamento, y unos y otros comen más de lo que recogen", señaló Henry. Para el equipo de investigación, esto era una prueba más de lo mucho que la biota intestinal puede variar, incluso entre las personas que pasan sus vidas enteras comiendo diferentes cantidades de más o menos la misma dieta.
Esta investigación es provocativa, pero hay más trabajo que hacer antes de las muchas nuevas preguntas que nos plantea puedan traernos respuestas sobre el intestino humano. Henry dice que le gustaría obtener muestras de un mayor número de personas, y a través de una franja más amplia de tiempo. "Necesitamos ver cómo el microbioma intestinal varían según las estaciones", dijo ella.



Hola, yo sufría desde muy joven gastritis, mi alimentación era la dieta típica occidental (cereales, azúcares, etc...) hasta que comencé la dieta Paleolítica, y noté inmediatamente que mi estómago comenzó a funcionar bien, sin necesidad de medicamentos. Entonces me informé mas y supe que muchas bacterias intestinales se alimentan principalmente de azucar y cereales (harinas), así que cuando les quité su alimento preferido, seguramente comenzaron a morir y a permitir que la flora intestinal se restableciera, porque mi estómago estaba increíblemente bien. Cuando ya tenia 1 mes con esta dieta, me sucedió un evento, con una ensalada que tenía cebolla y tomate crudos. Ya tenia mucho sin problemas y comencé a investigar mas, y en un artículo encontré que hay algunas bacterias intestinales que pueden sobrevivir con una pequeña cantidad de hidratos de carbono (ensaladas), así que decidida a acabar con todas ellas, comencé la dieta Cetogénica, eliminando totalmente los hidratos de carbono y alimentándome de proteína y grasa. Ya tengo 23 días de diete Ceto, y mi estómago está excelente, además que he rejuvenecido con el peso que he perdido, mi cabello comenzó a salir de nuevo y solamente tengo un testimonio favorable a esta dieta. Mi esposo ya se convenció a dejar de comer harinas¡¡¡¡
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