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El sol es una fuente natural de vitamina D, pero no es recomendable que las personas se expongan demasiado tiempo ante él, por el riesgo del cáncer de piel.
Las personas que pasan más tiempo al sol y aquellas con mayores niveles de vitamina D serían menos propensas a desarrollar esclerosis múltiple, según reveló un estudio realizado en Australia.

Investigaciones previas demostraron que las personas que viven cerca del Ecuador son menos proclives a tener esclerosis múltiple (EM) que aquellas que habitan a mayores latitudes, una diferencia que se explicaría por una mayor exposición al sol y más niveles de vitamina D.

Según un informe publicado en la revista Neurology, el equipo de Robyn Lucas, de la Universidad Nacional de Australia, estudió a 216 adultos que comenzaban a presentar los primeros síntomas de EM entre el 2003 y el 2006.

Los investigadores analizaron también a un grupo de comparación de 400 personas de las mismas regiones de Australia, que coincidían en edad y género pero que no tenían signos o síntomas de EM.

Participantes de ambos grupos fueron consultados sobre cuánto tiempo habían pasado expuestos al sol y dónde habían vivido en diferentes momentos de sus vidas. También se chequeó el daño cutáneo por el sol y el nivel de vitamina D en la sangre.

En promedio, las personas con los primeros signos de EM habían estado expuestos a menores dosis de rayos ultravioletas (UV) - tomando como referencia cuánto tiempo habían pasado al sol y cuán cerca de la línea ecuatorial habían vivido - a lo largo del transcurso de sus vidas.

"Nuestro estudio es el primero en poder observar tanto la exposición solar como el nivel de vitamina D ante los primeros síntomas que precederían al desarrollo de la EM", manifestó Lucas. El nuevo estudio no prueba que estar expuesto a muy poca luz solar o tener bajos niveles de vitamina D cause EM, y aunque los autores trataron de demostrar que ambos factores influyen en el riesgo de esclerosis, algunos expertos dudan de que eso sea posible.

"Tendrían roles independientes, pero la realidad es que es extremadamente difícil separarlos", expresó Alberto Ascherio, que estudia la relación entre la vitamina D y la EM en la Escuela de Salud Pública de Harvard y que no participó del presente estudio.

Dado que la exposición solar está vinculada con un mayor riesgo de cáncer de piel, pasar más tiempo al sol no siempre es lo más recomendado. Tampoco debería suponerse que los resultados implican que todas las personas deberían aumentar sus niveles de vitamina D, señalaron expertos.

El principal mensaje del estudio, aseveró Lucas, es que "pequeñas cantidades de exposición solar (...) son probablemente óptimas para mantener los niveles de vitamina D y también para otros beneficios de salud".

La vitamina D ayuda al cuerpo a utilizar el calcio, y también a que los músculos y nervios funcionen adecuadamente.