Twitter es una gran plataforma para intercambiar ideas, insultos y en especial para hacer llegar comentarios y preguntas directamente a personalidades políticas, deportivas, artísticas y demás de manera directa. También es una plataforma en la que uno puede llegar a hacer público su desacuerdo con cualquier decisión. Internet es, en teoría, una plataforma donde la igualdad y libertad de expresión son casi una ley inmutable.
Candace Owens
© realclearpolitics.com
Candace Owens
Sin embargo, como se suele decir, algunas personas dentro de la comunidad son "más iguales que otras". La semana pasada el New York Times anuncio que tenía una oferta de trabajo para Sarah Jeong como editora de la sección de tecnología de su periódico, y algunas personas hicieron público su desacuerdo con la decisión, ya que, podría decirse que Sarah es una persona abiertamente racista.

Entre muchísima discusión y miles de tuits a favor y en contra, a nadie se le culparía por decir que, al final, el NYT tiene la última palabra sobre a quién contratar, es su organización y a pesar de la hipocresía que demuestran al denunciar el racismo del presidente Donald Trump y contratar a Jeong, es su dinero y ellos pueden hacer con él lo que deseen.

Pero este pequeño artículo tiene como objetivo resaltar la hipocresía y censura que Twitter, una entidad pública y no directamente involucrada en la discusión, demostró poniéndose a favor del NYT y de Sarah Jeogn.

Candace Owens es una personalidad de internet que ha conseguido algo de notoriedad, tiene una posición más bien conservadora ante una gran cantidad de temas de discusión pública y en la mayoría de los casos sus palabras tienen mucho sentido.

Frente al caso de Sarah Jeong y el NYT, Candace se pronunció tuiteando lo siguiente:

"Las personas negras solo pueden vivir bajo tierra, arrastrándose como duendes. Se han dejado de reproducir y se extinguirán pronto. Disfruto siendo cruel con mujeres negras viejas.

Las declaraciones anteriores son de la editora del @nytimes @sarahjeong. Simplemente cambié la palabra "blanco" por "negro".
¿Es Twitter una comunidad abierta de libre expresión y de igualdad? ¿Lo es Internet? Pues, lo irónico de esta situación fue que Candace Owens terminó siendo suspendida en Twitter por 12 horas tras haber "violado" sus términos de servicio. Y de ser así, uno esperaría que Sarah Jeong hubiese sufrido el mismo destino, por lo menos de manera retroactiva, ¿verdad? Si Candace Owens recibió un castigo por haberse hecho eco de lo que dijo Jeong, entonces el castigo a Owens debería haber destapado el "crimen" de Jeong y debería haber sido castigada de la misma manera.

Pero esto no ocurrió, Owens recibió su castigo por quejarse del racismo de alguien, y a Jeong, por ser racista le llueven ofertas de trabajo de instituciones propagandísticas como es el New York Times.

El periódico, a su vez, se pronunció al respecto intentando cambiar completamente la narrativa de lo que estaba ocurriendo.

La respuesta dice, en pocas palabras, que Sarah Jeong había sido contratada por su "trabajo al cubrir temas sobre la Internet y la tecnología". Pero que su, ¿están listos?, "trabajo periodístico y el hecho de que ella es una joven mujer asiática hicieron que fuera objeto de acosos en Internet", es decir que el acoso en Internet fue en realidad racismo, y no el comentario de Jeong. El NYT agregó que la forma en la que ella respondió no fue la más adecuada y que ella se arrepiente.


Declaración de The New York Times

Hemos contratado a Sarah Jeong por su trabajo excepcional al cubrir temas relacionados a la Internet y la tecnología, en una variedad de medios respetados.

Su trabajo periodístico y el hecho de que ella es una joven mujer asiática hicieron que fuera objeto de acosos en Internet. Durante cierto período, ella respondió al acoso imitando la retórica de sus acosadores. Ella se dio cuenta ahora de que esa manera de proceder solamente ha alimentado los insultos que vemos tan a menudo en las redes sociales. Ella lo lamenta, y The Times no lo aprueba.

Hemos tenido conversaciones amena con Sarah como parte de nuestro exhaustivo proceso de selección, el cual incluyó la revisión de su historial en las redes sociales. Ella entiende que este tipo de retórica no es aceptable en The Times y tenemos confianza en que ella será una voz importante en el consejo editorial de aquí en adelante.
Lo mejor es el último párrafo donde el NYT comenta que la forma en la que buscaron solucionar esta situación y en especial su historial en Internet fue "tener conversaciones amenas con Sarah al respecto" y que tienen la certeza de que ella no lo va a hacer más... ¡sí claro!

También es importante notar lo que menciona la misma Candace Owens en un video de seguimiento del caso. ¿Cómo están programados los logaritmos de la red social para decidir qué es lo que debe ser suspendido y qué es lo que no? ¿Qué tan grave es que las personas, o logaritmos, que toman estas decisiones consideren que hablar contra los blancos está perfectamente bien mientras que decir exactamente lo mismo contra los negros o judíos debe ser suspendido?

Está claro que ninguna de estas posturas es correcta y las reacciones de rechazo ante semejantes declaraciones contra una raza son normales y hasta, podría decirse, sanas. Pero la hipocresía de suspender a unos mientras defienden a otros resulta verdaderamente preocupante. ¿Con qué fines se está dirigiendo la opinión pública y en contra de quiénes?

Y ese es el problema, la razón por la que Sarah pudo ser contratada por el NYT sin problemas no es porque confían plenamente en que ella va a cambiar su posición racista, o porque va a reconsiderar muchos de sus ideales. La razón es precisamente su ideología en la que el hombre blanco y heterosexual es el enemigo del planeta y debe ser aniquilado a toda costa. Es una ideología que escogió a este grupo de personas como el enemigo e intenta destruirlo a toda costa. O en las palabras de Jordan Peterson:

Jordan B. Peterson: El New York Times contrató a Jeong por su actitud y su visión del mundo, no a pesar de ello...
Así que éste es el mundo en el que vivimos, lleno de voces que a gritos piden igualdad, libertad de expresión, fin de la opresión y demás. Pero en el instante en que alguien se expresa libremente para pedir igualdad ante la opresión racista, pero en contra de la corriente ideológica de izquierda, entonces esa voz debe ser acallada cueste lo que cueste.