Jeremy Corbyn comunica a sus diputados que respaldará una segunda votación

corbyn at office desk
© Stefan Rousseau/Press Association
Jeremy Corbyn
Ha sido como abrir una espita para liberar toda la presión acumulada en el seno del Partido Laborista. Su líder, Jeremy Corbyn, ha anunciado finalmente el respaldo oficial de la dirección a la petición de que se celebre un segundo referéndum sobre el Brexit en Reino Unido. Se traducirá en una moción que será presentada en la Cámara de los Comunes esta misma semana. Corbyn aleja así la sombra de nuevas dimisiones de diputados, después de que siete de ellos desertaran la semana pasada para crear un nuevo grupo político.

Formaba parte de la estrategia del laborismo, pero no de los deseos internos de su líder, Corbyn, que se resistía a abandonar la ambigüedad. En el congreso celebrado en Liverpool el pasado septiembre, la formación de izquierdas dibujó un recorrido que consistía en derrotar el plan del Brexit de May, forzar un adelanto electoral y, de no lograr este objetivo, impulsar un segundo referéndum. Dos de las tres metas ya se habían alcanzado.


El acuerdo de retirada pactado entre Theresa May y la UE fue rechazado estrepitosamente por la Cámara de los Comunes el pasado 16 de enero: 432 votos en contra frente a 202 a favor. Ante la inmovilidad de la primera ministra, Corbyn no tuvo más remedio que presentar al día siguiente una moción de censura que también fue derrotada. Desde entonces, el líder laborista se ha resistido a dar el tercer paso, a pesar de que las voces dentro de su partido que reclamaban el referéndum subían cada vez más de volumen.

La semana pasada, siete de sus diputados desertaron para crear una nueva formación, The Independent Group (El Grupo Independiente). La razón principal y oficial del abandono era el torpe manejo de la dirección laborista de las acusaciones de antisemitismo que el partido llevaba meses recibiendo. Pero en el trasfondo del abandono estaba también la falta de voluntad de Corbyn de impulsar el deseo mayoritario entre sus afiliados y votantes de que hubiera un nuevo referéndum. Decenas de diputados amenazaban en los últimos días con sabotear las órdenes de la dirección si no se contemplaba esa opción.

Finalmente, Corbyn ha dado este lunes su brazo a torcer y ha anunciado el respaldo oficial de su formación a la celebración de una nueva consulta del Brexit entre la ciudadanía británica. Se trata de una cesión en tres plazos, cesión al fin y al cabo. La dirección laborista ha explicado que presentará esta misma semana en el Parlamento una moción en la que exigirá que cualquier acuerdo de May con la UE incluya la permanencia en la unión aduanera, la adhesión a las reglas del Mercado Interior, la equiparación legal de los derechos laborales y la protección medioambiental europea, la permanencia de Reino Unido en las agencias y programas de ayuda de la UE y, finalmente, el mantenimiento de todos los acuerdos en materia de seguridad. Si esta moción, como es previsible, resulta rechazada en la Cámara de los Comunes, Corbyn se compromete a respaldar el texto que presentarán una diputada laborista y otro conservador el próximo miércoles exigiendo una extensión de la fecha del Brexit y la exigencia legal de impedir una salida de Reino Unido de la UE sin acuerdo. Y será entonces, después de esa moción, cuando el laborismo "se comprometa a impulsar otra moción a favor de una votación pública para evitar que se fuerce al país a aceptar un Brexit tory dañino", dijo Corbyn a sus diputados.

Aplausos y críticas

El anuncio ha obtenido de inmediato la bienvenida de laboristas relevantes, como el alcalde de Londres, Sadiq Khan. "Es la decisión correcta para Londres y para todo el país: dar a la ciudadanía la voz por primera vez en un acuerdo final sobre el Brexit. Espero que los diputados apoyen esta moción, que es vital para proteger los empleos y el crecimiento", ha dicho Khan en un comunicado.

No todos los laboristas, sin embargo, se han mostrado satisfechos con el anuncio, y mucho menos con las explicaciones que recibieron del propio Corbyn. El líder laborista, fiel a su estilo y a sus propias convicciones, se ha resistido a admitir que cualquier nuevo referéndum sobre el Brexit debiera incluir la opción de permanecer en la UE. Su portavoz responsable de todo lo referente a la salida de Reino Unido del club comunitario, Sir Keir Starmer, quien desde hace meses se ha enfrentado a la dirección por su defensa a ultranza de una nueva consulta, añadía presión poco después de conocerse la decisión. "No es ningún secreto que creo firmemente que la consulta debe incluir una opción a favor de la permanencia, y debe tratarse de una alternativa genuina y clara", ha dicho.

Los liberales demócratas, que han defendido abiertamente desde el principio la exigencia de que la ciudadanía tuviera la última palabra en todo este proceso, se ofrecieron de inmediato a colaborar con el laborismo en la presentación de la moción, pero dejaron claro que su exigencia principal es también que exista en la papeleta la opción de seguir dentro de la UE.