Con el asesinato del líder social indígena y activista, Alexánder Cunda, en la zona rural de El Progreso, en el norte del departamento Cauca, Colombia, son ya veinte los líderes sociales muertos a manos del sicariato político.
Alexánder Cunda

Alexánder Cunda
Cunda fue abatido a balazos por un grupo de hombres armados no identificados, en medio de una creciente ola de violencia desatada contra líderes indígenas y rurales en la región.

Testigos del hecho, aseguraron que un grupo desconocido de hombres armados lo atacó sin mediar palabra, disparándole al menos tres veces en la cabeza.

De acuerdo con informes locales, al menos otros 20 activistas han sido asesinados en Colombia en lo que va del año.

La realidad es tan abrumadora que hasta el gobierno colombiano se ha visto obligado a admitir, por medio del fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, las cifras de muertos recogidos en informe del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Según el consejo, en Colombia se registraron un total de 238 asesinatos de líderes sociales y defensores de los derechos humanos contrastados desde la firma de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno de Colombia y la desmovilizada guerrilla de las FARC.

Estas cifras, sin embargo, están muy por debajo del total de líderes sociales asesinados, según denuncian varias organizaciones sociales y de derechos humanos de Colombia que protestaron el pasado miércoles en la Plaza de Bolívar de Bogotá, para pedir el fin de los asesinatos de líderes sociales en su país.

Por ello, en dicha concentración -el convocante Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE) y otras 127 organizaciones homólogas- colocaran 480 cruces, una por cada víctima desde la firma del acuerdo de paz.