Centros escolares catalanes llevan más de veinte años instalados en barracones. Pero la Consejería de Enseñanza siempre tiene alguna excusa. Si en el inicio del curso escolar la culpable de los retrasos de las obras era la aplicación de artículo 155, ahora es la falta de presupuestos la que condena a los alumnos a recibir clases en módulos prefabricados.
Crónica Global ha tenido acceso a la relación de centros educativos que, en el curso 2018-19, imparten clases en módulos prefabricados. Cataluña es la comunidad autónoma española con más barracones, más de mil, repartidos por toda la geografía catalana y donde estudian unos 20.000 alumnos.
Un total de 93 centros están ubicados totalmente en módulos, según los datos facilitados por el Departamento de Educación. El caso más llamativo es el de Beuda, donde el barracón data de 1999. No obstante, un buen número de barracones fueron construidos hace más de diez años, siendo Barcelona la ciudad donde más escuelas hay instaladas totalmente en barracones, un total de 11 centros con 16 módulos en los que estudian 2.070 menores.
En otros 333 centros educativos hay barracones, aunque a diferencia del listado anterior, no todas las clases se imparten íntegramente en estas construcciones. El caso más llamativo es el centro Pere Barnils, de Centelles, donde hay cinco módulos y el más antiguo data de 1997. En Alcanar, el centro Sòl de Riu dispone de un barracón construido en 1999 mientras que en Valls, hay dos módulos en el instituto Jaume Huguet, uno de los cuales construido en 1997. "Es una auténtica vergüenza que muchos de los centros lleven más de diez años en estas condiciones", denuncia la diputada del PSC Esther Niubó.

En Sabadell, tal como informó este medio, alumnos del colegio Virolet y del IES Can Llong de Sabadell (Barcelona) llevaban años en barracones provisionales. El curso escolar comenzó este año con estudiantes conviviendo con los obreros de la construcción, sacas de cemento, palés y demás material de obra, con el consiguiente peligro que ello comporta.






Comentario: Si la mitad del tiempo y dinero que han gastado los catalanes en el "procés" lo hubieran dedicado a la educación de sus hijos, ahora estarían en otra situación.