
Samantha Lawson compartió la grabación en Facebook, donde se observa como, de repente y paulatinamente, se va desprendiendo la pared de rocas y tierra en cuestión de segundos. "Solté una risa nerviosa en el video porque estaba un poco preocupada por mi perro. Siempre le tiramos piedras en la playa porque le gusta perseguirlas, así que pensé que iba a correr hacia ellas", contó a medios locales.
Por fortuna nadie resultó herido, ya que la playa estaba vacía y la mujer y su pareja caminaban lo suficientemente lejos del acantilado. Sin embargo, Lawson alertó del hecho a los servicios de emergencia y a la Policía. La guardia costera local inició una operación conjunta para evaluar la zona, y aconsejó no escalar los acantilados como atajo para llegar a la cima y mantenerse alejado de la base de estos.



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