Traducido por el equipo de sott.net

Teherán ha manejado su acuerdo sobre drones con Rusia de una manera algo torpe. El hecho de que la primera "filtración" acerca de este tema procediera nada menos que de Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional del presidente Biden, debería haber alertado a Teherán de que algo siniestro estaba en marcha.
Drone Inspection
© Indian Punchline
Un oficial de policía inspecciona partes de un dron en el lugar de un ataque ruso contra instalaciones de almacenamiento de combustible, Kharkiv, Ucrania, 6 de octubre de 2022.
En lugar de ello, por las razones que sean, Teherán se puso en modo de negación total. Y ahora, en un vuelco, se nos da a entender que la negación de Irán era correcta en cuanto a los hechos, aunque no sea del todo cierta en cuanto al contenido. El ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amirabdollahian, ha reconocido que "la parte de los drones es cierta, y que proporcionamos a Rusia un pequeño número de drones, meses antes de la guerra de Ucrania".

El ministro añadió la salvedad de que "en este alboroto hecho por algunos países occidentales, de que Irán ha proporcionado misiles y drones a Rusia para ayudar en la guerra de Ucrania, la parte de los misiles es completamente errónea."

Por muy buena que sea la tecnología de drones de Irán, este no ha sido un punto de inflexión para Rusia en la guerra de Ucrania. La propia capacidad de misiles de Rusia está sorprendiendo incluso a los expertos occidentales, que habían predecido hace meses que se estaba "agotando" su inventario. De hecho, los ataques con misiles podrían continuar hasta que Ucrania se derrumbe y a Occidente no le quede ningún interlocutor significativo entre los escombros de Kiev.

Rusia e Irán parecen haberse sumido en una polémica innecesaria. Lo que parece haber ocurrido es que, al igual que Irán aplicó ingeniería inversa a la tecnología de drones de Estados Unidos, los rusos también hicieron un buen trabajo para rehacer los drones kamikaze iraníes que estaban en su inventario antes de la operación militar especial en Ucrania. Kiev dice ahora, tras examinar los restos de los drones rusos que derribó, que ¡también tenían piezas ucranianas!

Es lógico que la industria de defensa rusa haya tomado algo de la tecnología iraní, algo más de la ucraniana, y elaborado un sorprendente "modelo ruso". Eso explica probablemente el sofisma en la postura sistemática de Moscú de que no utilizó drones iraníes.

Amirabdollahian reveló que Irán se ofreció a explicar la situación a las autoridades ucranianas y que incluso se organizó una reunión en Polonia para aclarar el malentendido y restablecer los lazos diplomáticos de Irán con Kiev, pero los estadounidenses la hicieron fracasar. Evidentemente, Estados Unidos no está interesado en una normalización de las relaciones entre Ucrania e Irán. También Israel tendría interés en mantener a Irán a distancia de Kiev. Estados Unidos e Israel temen que una fuerte presencia diplomática iraní en Kiev pueda favorecer a Rusia.

Sea como fuere, la cándida admisión de Amirabdollahian tendrá consecuencias. Es posible que Irán se dejara llevar por la exultante sensación de que una superpotencia se rebajara a abastecerse de su tecnología militar y, además, disfrutara de la gran publicidad que recibieron sus drones, por no mencionar la vergüenza causada a los patrocinadores occidentales de Ucrania, que observaron impotentes cómo los drones rusos sembraban el pánico a tal escala.

Sin embargo, tardíamente, Irán se dio cuenta de las posibles consecuencias políticas y diplomáticas. En realidad, todo este "alboroto", como dijo Amirabdollahian, tiene su origen en la negativa de Teherán de firmar el proyecto de acuerdo nuclear de la UE en Viena, lo que enfureció a Bruselas y a Washington, echando por tierra sus esperanzas de que el petróleo iraní acudiera al rescate de Europa sustituyendo las importaciones de petróleo ruso que serán suprimidas a partir del 5 de diciembre.

Una vez más, el aumento de la producción de petróleo de Irán era con lo que contaba Estados Unidos para introducir tensiones dentro de la OPEP y dividir el cartel.

Según un informe de Spiegel, Alemania y otros ocho Estados de la UE han elaborado el miércoles en Bruselas un nuevo paquete de sanciones contra Irán, que contiene 31 propuestas dirigidas contra funcionarios y entidades de Irán relacionados con asuntos de seguridad, así como contra empresas, por sus supuestas "violencia y represiones" en Irán. El pretexto son las violaciones de los derechos humanos.

Evidentemente, Occidente ha vuelto a su táctica de intimidación. El presidente Biden ha prometido "liberar a Irán" de su actual sistema político, aunque los estadounidenses saben por experiencia que las protestas públicas no son nada inusual para Irán, pero que un cambio de régimen sigue siendo una quimera.

¿Por qué resucita Occidente la "cuestión de Irán" en este momento? Hay dos razones subyacentes - tal vez, tres. Una es que la victoria de Benjamin Netanyahu en las elecciones israelíes del pasado domingo virtualmente garantiza que la rivalidad existencial de Israel con Irán estará de nuevo en el centro de la política de Asia Occidental. Si eso no ocurriera, Netanyahu se vería presionado para abordar la cuestión central en Asia Occidental, es decir, el problema palestino.

Tal y como están las cosas, la "cuestión de Irán" volverá al centro de la escena política de Asia Occidental. Existe una congruencia de intereses entre Tel Aviv y Washington a este respecto, en un momento en el que se van a producir inevitablemente algunas fricciones en las relaciones entre Estados Unidos e Israel, ya que la alianza racista del Sionismo Religioso Antiárabe, los últimos socios de la coalición de Netanyahu, contiene elementos que Estados Unidos consideró con anterioridad como terroristas. Despertar el frenesí en torno a Irán resulta útil tanto para Israel como para Estados Unidos.

Pero, por otro lado, Netanyahu es lo suficientemente realista como para saber que sería suicida para Israel atacar militarmente a Irán sin el apoyo de Estados Unidos y, en segundo lugar, que la Administración Biden aún no ha perdido del todo la esperanza en un acuerdo nuclear con Irán.

Por lo tanto, en el caso de que las elecciones de mitad de mandato cambien radicalmente el perfil del Congreso en detrimento de la Administración Biden, se puede confiar en que Netanyahu insertarȧ la cuestión nuclear iraní como una pauta clave de la política interna estadounidense y de las relaciones entre Estados Unidos e Israel.

Un segundo factor es la trayectoria de la guerra en Ucrania. Aunque la guerra por delegación está en la recta final y EE.UU. y la OTAN observan la derrota y la destrucción de Ucrania, la Administración Biden no puede simplemente marcharse humillada, ya que se trata de Europa y no del Hindu Kush, y el destino del sistema de alianzas occidental se encuentra en una encrucijada.

Lo cierto es que tropas estadounidenses han hecho su aparición en suelo ucraniano lo que sólo puede ser considerado como una "avanzadilla". ¿Se convertirá Ucrania en otra Siria, con las regiones al oeste del río Dniéper - "el Rump", desprovisto de recursos naturales- bajo la ocupación de Estados Unidos, para que sus aliados de la OTAN en la periferia no se lancen a la contienda de las tensiones étnicas latentes heredadas de la historia para arrancar sus partes del cadáver? O bien, ¿se preparará una "coalición de voluntarios" dirigida por Estados Unidos para luchar realmente contra las fuerzas rusas en el este y el sur de Ucrania?

En cualquier caso, la cuestión es que los vínculos estratégicos que se están desarrollando entre Irán y Rusia seguirán siendo un punto de atención para Occidente, a pesar de la "aclaración" de Amirabdollahian. Es natural que, en las condiciones de las sanciones, las relaciones exteriores de Rusia estén en el punto de mira de Estados Unidos. Irán tiene un historial brillante en cuanto a resistir la estrategia de "máxima presión".

Dicho de otro modo, tener a Irán como aliado será una ventaja estratégica para Rusia en un entorno multipolar. Irán y la Unión Económica Euroasiática han decidido negociar un Acuerdo de Libre Comercio, mientras que Teherán también está elaborando acuerdos de intercambio relacionados con el petróleo ruso. En pocas palabras, los europeos pueden quedarse con su SWIFT y lo que sea que éste valga y esto no supondrá ninguna diferencia para Rusia o Irán -mientras que el resto del mundo está observando todo esto en tiempo real, especialmente en la vecindad de Irán, donde el petróleo se negocia en dólares.

A estas alturas también está claro para Estados Unidos y sus aliados que, con o sin JCPOA (N.del T.1), la inclinación general hacia Rusia y China es, en diplomacia, la versión de Teherán de la Cúpula de Hierro (N. del T.2) israelí. La conclusión es que Irán se está convirtiendo en un modelo a seguir para la región del Golfo Pérsico, como se desprende del alargamiento de la fila de espera para entrar en la Organización de Cooperación de Shanghái, incluso cuando la vía paralela de los Acuerdos de Abraham ha desaparecido en la cuenca endorreica de la Península Arábiga.

Notas:

N. del T.1: JCPOA, Joint Comprehensive Plan of Action. Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), un acuerdo internacional sobre el programa nuclear de Irán establecido en Viena el 14 de julio de 2015 entre Irán, los P5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas — China, Francia, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos — sumados a Alemania) y la Unión Europea.

N. del T.1: La Cúpula de Hierro es un sistema móvil de defensa antimisiles utilizado por el Estado de Israel, diseñado para interceptar y destruir cohetes destinados al bombardeo de su población civil.