"La República Checa aboga por prorrogar por un año más la importación exenta de aranceles (...) Es importante que se cumpla la idea inicial, que los productos ucranianos lleguen en camiones o trenes a los puertos, donde los carguen sobre los barcos y envíen a Oriente Medio o África del Norte, donde más los necesitan", declaró el ministro de Agricultura checo, Zdenek Nekula.
El alto funcionario señaló que Praga no restringirá las importaciones de víveres ucranianos, porque "faltan razones para dar tal paso". Mientras Chequia produce cinco millones de toneladas de cultivos agrícolas al año, el volumen de los suministros ucranianos fue de 4.000 toneladas, lo que equivale al 0,1% y no representa amenaza para el mercado checo, explicó.
Nekula también informó a los periodistas que los productos ucranianos que llegan al país pasaron controles en organismos especializados. En laboratorios nacionales fueron chequeadas 30 muestras de trigo, cebada, maíz y harina para detección de pesticidas, micotoxinas y otros 400 contaminantes; así como huevos y carne con respecto a salmonela, sin que se descubrieran infracciones algunas, según el ministro.
"Puedo confirmar que fueron satisfactorios los resultados de todos los chequeos", subrayó.Esto sucede al tiempo que la Unión Agrícola del país afirmó que los elevadores están ahora un 40% más llenos de lo habitual en esta época del año.
"En la República Checa, las existencias de grano debido a [las importaciones de] trigo ucraniano son demasiado elevadas y su calidad es baja", declaró el presidente del sindicato, Martin Picha.
Además, existe la amenaza de que los cereales de mayor calidad, cultivados según las normas de la Unión Europea (UE) en la República Checa, serán difícil de almacenar debido a la falta de espacio disponible en los graneros.
Polonia y Hungría anunciaron a finales de la semana pasada, en medio de las protestas de los granjeros, que prohíben importar productos del agro ucraniano hasta el 30 de junio de 2023. El Gobierno de Eslovaquia, tras sus vecinos, anunció la decisión de suspender la importación del grano y otros productos procedentes de Ucrania. El 19 de abril, Bulgaria también impuso la prohibición de importar alimentos de Ucrania, con excepción del tránsito.
A finales de marzo pasado, los primeros ministros de varios países de la UE se dirigieron a la jefa de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, pidiendo su intervención en la crisis provocada por la afluencia de los granos procedentes de Ucrania.
Los líderes de los Gobiernos de Polonia, Hungría, Rumanía, Bulgaria y Eslovaquia señalaron en su carta enviada a la alta funcionaria que los problemas surgieron debido a un sustancial crecimiento de los suministros de productos ucranianos a los mercados de los países de la UE, en particular, se produjo un aumento sin precedentes de la importación de cereales, aceites, huevos, carne de aves, azúcar, jugo de manzana, bayas, manzanas, harina, miel y macarrones. No obstante, el actual adjunto del ministro de agricultura polaco, Janusz Kowalski, subrayó que no vio ninguna acción al respecto por parte de la UE.




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