Traducido por el equipo de SOTT.net

En la lucha de la moral contra la ideología, a menudo gana la ideología.
Scene of the massacre of the Innocents
© Léon Cogniet (1824)Scène du massacre des Innocents ("Escena de la masacre de los inocentes"), de Léon Cogniet (1824).
A pesar de todo el caos que sale de Washington, y a pesar de las interminables bravatas y golpes de pecho, también hay mucha coherencia cuando se trata de Israel y su sed de sangre. La gente suele decir que el presidente Donald Trump no tiene ideología y que todo lo que hace es transaccional, el "arte del trato". Pero también está completamente ciego ante el genocidio en Gaza y rebosa empatía por los rehenes israelíes. ¿Cómo puede explicarse este punto ciego, si no es por medio de la ideología?

Por ejemplo, la secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, visitó el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén el 25 de mayo de 2025, poco después de llegar a Israel. Durante su visita, se la vio rezando y reflexionando en este lugar. Es evangélica, lo que en el fondo significa sionista.

Noem estuvo acompañada por el embajador de EE.UU. en Israel, Mike Huckabee, y su esposa, Janet Huckabee. Fue recibida por el rabino Shmuel Rabinowitz, rabino del Muro Occidental y los Santos Lugares, y Mordechai (Suli) Eliav, director de la Fundación del Patrimonio del Muro Occidental, que le explicaron la importancia del lugar.

Durante la visita, Noem y el rabino recitaron un salmo y ofrecieron una oración especial en memoria de Yaron Lischinsky y Sarah Milgrim, dos empleados de la embajada israelí en Washington, D.C., muertos recientemente en un tiroteo. También rezaron por el retorno rápido y seguro de todos los rehenes.

Al término de su visita, Noem colocó una nota en las piedras del Muro de las Lamentaciones e inscribió en el libro de visitas: "Israel es el pueblo elegido de Dios, estamos con vosotros". Noem también publicó un vídeo de sí misma rezando en el Muro Occidental, con el mensaje: "El odio no tendrá la última palabra".

Mientras, un poco más al oeste de ese Muro, los bebés mueren de hambre, las mujeres y los niños son despedazados por las bombas estadounidenses, o mueren quemados en holocaustos interminables. En Gaza no hay hospitales, ni pan, ni agua, ni un lugar donde dormir, ni esperanza de rescate, porque los líderes del mundo están demasiado ocupados mirando hacia otro lado.

El odio no necesita "la última palabra" cuando tiene un suministro infinito de bombas. Dolor y luto sin fin por los dos empleados israelíes. Ni un sonido por el genocidio que se está produciendo. La compasión es la primera víctima de la ideología.

Por supuesto, muchos dirán que la propia naturaleza de Washington es encargar crueldades pequeñas e inmensas, alimentar la sed de sangre, deleitarse con los asesinatos en masa, ser cómplice de genocidios. La matanza forma parte de la descripción del trabajo, en la gran labor de difundir la "democracia estadounidense". Es una historia muy antigua en el largo y sangriento camino que es el encuentro de Estados Unidos con el mundo. Todo esto es sin duda cierto, pero dentro de esta visión sanguinaria del mundo, hay un lugar especial para Israel, ya que siempre se le considera como la "nación elegida". La pregunta obvia que hay que hacerse es ¿quién ha hecho la elección? Cualquier referencia a "Dios" en este contexto sólo puede reforzar el bando de los ateos.

¿Podría ser que Estados Unidos haya elegido a Israel, porque Israel es Estados Unidos desatado?

Si hay una "virtud" que pueda atribuirse al reinado de Trump, es la gran capacidad para deleitarse con el poder, ya sea dinero o poderío militar. Y de ahí el estatus de "elegido" de Israel, pues puede manejar el poder sin deferencia a la moral, sin pretensión de buscar el bien. Así, el mundo puede sufrir espasmos de indignación ante las nuevas atrocidades cometidas contra los indefensos palestinos. Pero mientras tanto, Israel continúa con sus asesinatos, implementa su agenda de destruir cualquier medio de vida para los palestinos en su propia tierra natal. El propósito de toda esta crueldad es simple: hacer la vida tan miserable que los palestinos acepten huir.

El mundo observa horrorizado y, lo que es más importante, se queda sentado. Una vez desatado, el poder asesino es difícil, si no imposible, de contener, porque para contenerlo es necesario gastar la misma cantidad de contrapoder. Y aparte de los valientes Houthis, ¿qué nación se ofrecerá voluntaria para usar la fuerza contra Israel? La respuesta corta es: ninguna.

Para detener el genocidio, primero debe haber una gran reserva de coraje moral, debido a las muchas penurias que luego hay que soportar. (Basta con preguntar a los Houthis. ¿Querrá alguna nación recibir un trato similar y dar la cara por la población de Gaza?).

Por desgracia, si hay dos cosas en las que la mayor parte del mundo tiene grandes carencias, son la moralidad y el valor. Ambas suelen ir de la mano.

Así, cuando los ciudadanos de a pie protestan en las calles de sus ciudades y exigen a sus políticos que hagan todo lo que esté en su mano para detener la gran matanza de inocentes, no pasa nada. Se desahoga mucho, se grita mucho, pero Israel mata aún más inocentes.

¿Será que la política ya no funciona en base a la moral, que sólo se ocupa de repartir poder? De ahí el mantra tan repetido de "es la economía, estúpido". Cuida el dinero y todo lo demás se cuidará solo. El dinero es la moral, y el poder es su dispensación. "En Dios confiamos", dice el dólar americano. El dinero es sagrado.

Así, los subordinados como Noem se doblegan ante aquellos a quienes sirven. En Washington, ese servicio se conoce como "lealtad". Como recompensa, a esos mismos adláteres se les permite manejar cierto poder y repartirlo. Y lo hacen con la mayor saña posible, para demostrar que sus amos no eligieron mal, porque ellos también son los "elegidos". La crueldad siempre elige a los suyos.

¿Adónde conduce todo esto? A una hegemonía más grandiosa, que declara que el mundo sólo puede pertenecer a los adinerados; aquellos con los que se pueda discrepar recibirán el "tratamiento de Gaza". Así son "nuestros valores", así es el "orden basado en normas", así es el "imperio de la ley", así es un mundo que ha elegido vivir más allá del bien y del mal.

En un mundo sin referencias morales, Israel es Estados Unidos desatado.