
A golpe de cacerolas y botellas de plástico, una multitud acudió al Obelisco, en el centro de Buenos Aires, y a la Plaza de Mayo, situada frente a la sede del gobierno, mientras movilizaciones menores se sucedieron también en barrios capitalinos y en múltiples ciudades del interior del país.
"Libertad", "Justicia independiente", "Basta de corrupción", "No a la inseguridad", "Basta de totalitarismo", "Basta de mentiras", rezaban algunos carteles que portaban los manifestantes opuestos a la administración del Frente para la Victoria, el sector centroizquierdista del Partido Justicialista (peronismo).








