Las temperaturas en la mitad oriental de Europa experimentaron un descenso significativo esta semana, con mínimas gélidas de -20 °C en la región alpina y -8,5 °C en la localidad polaca de Zakopane, en los montes Tatras.

Las inclemencias meteorológicas se atribuyeron a una zona de baja presión que se desplazaba hacia el norte desde los Balcanes y que chocó con la masa de aire frío del Ártico que se cernía sobre Polonia. Esta combinación provocó una serie de situaciones de emergencia, con 2.900 intervenciones de los bomberos y más de 75.000 hogares en Rzeszów sin electricidad debido a las fuertes nevadas.
Para complicar aún más la situación en la región, un avión Embraer E170STD, con capacidad para 80 pasajeros, se salió de la pista al aterrizar durante un vuelo de Varsovia a Vilna. El incidente causó importantes trastornos en el aeropuerto, lo que provocó retrasos que se prolongaron durante varias horas y, finalmente, la suspensión del vuelo de regreso.



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