Traducido por el equipo de SOTT.net

Un nuevo estudio revisado por pares publicado en iScience informa que los adolescentes que viven con perros experimentan una salud mental y social significativamente mejor, y el mecanismo parece ser microbiano, no meramente psicológico.
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Utilizando datos longitudinales de una cohorte poblacional de 345 adolescentes, combinados con secuenciación del microbioma y experimentos de trasplante en ratones libres de gérmenes, los investigadores demostraron que tener un perro durante la adolescencia altera el microbioma humano de formas que mejoran de manera cuantificable el comportamiento social.

En lugar de basarse en el bienestar autoinformado o en asociaciones transversales, los investigadores evaluaron la tenencia de perros a los 13 años, los resultados psiquiátricos a los 14 años utilizando instrumentos clínicos estandarizados y, a continuación, comprobaron directamente la causalidad transfiriendo la microbiota derivada de la saliva de los adolescentes a ratones libres de gérmenes.

El resultado: los microbios asociados con los adolescentes propietarios de perros fueron suficientes, por sí solos, para inducir un comportamiento más social y prosocial en animales criados en condiciones completamente controladas.

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En toda la cohorte, los adolescentes que tenían perros mostraron puntuaciones consistentemente más bajas en problemas mentales y de comportamiento, particularmente en ámbitos relacionados con el funcionamiento social. En comparación con sus compañeros que no tenían perros, mostraron significativamente menos problemas sociales, menos aislamiento social, menos problemas de pensamiento, menos comportamiento delictivo y menos agresividad.

El efecto más fuerte se observó en los problemas sociales y, lo que es más importante, estas asociaciones siguieron siendo estadísticamente significativas después de ajustarlas por sexo, ingresos familiares, número de hermanos y tamaño de la familia, lo que indica que los resultados no se explicaban por ventajas socioeconómicas, estructura familiar o diferencias demográficas.

La tenencia de perros durante la adolescencia predecía una mejor salud mental un año después.

Cuando los investigadores analizaron los microbiomas orales de los adolescentes, no encontraron grandes diferencias en la diversidad general. En cambio, la señal surgió a nivel de resolución de cepas. Los adolescentes que vivían con perros albergaban una mayor abundancia de variantes bacterianas específicas, en particular variantes de secuencia de amplicones (ASV) de Streptococcus claramente diferenciadas.

Es importante destacar que estas cepas se asociaban de forma inversa con problemas de comportamiento, como la delincuencia y los trastornos del pensamiento.

Para comprobar si estas diferencias microbianas solo reflejaban el comportamiento o realmente lo causaban, los investigadores llevaron a cabo un experimento decisivo. Se trasplantó la microbiota derivada de la saliva de adolescentes con y sin perros a ratones libres de gérmenes, que luego se evaluaron mediante pruebas de comportamiento social validadas.

Los ratones colonizados con microbiota de adolescentes propietarios de perros mostraron comportamientos sociales significativamente más activos, incluyendo una mayor interacción con congéneres atrapados, un indicador bien establecido de comportamiento prosocial o similar a la empatía en roedores.
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Cuando los investigadores analizaron la microbiota intestinal de los ratones, descubrieron que las mismas cepas de Streptococcus asociadas con una mejor salud mental en los adolescentes también se asociaban con una mayor sociabilidad en los ratones.

Los perros mejoran la salud mental humana no solo a través del amor, sino también mediante la transferencia de microbios beneficiosos que favorecen la función social del cerebro.

Al actuar como vectores de intercambio microbiano, los perros pueden ayudar a restaurar los aportes microbianos ambientales con los que los seres humanos han coexistido históricamente, favoreciendo un desarrollo neuroconductual más saludable a través de las vías entre el microbioma y el cerebro.

Una cosa está clara: si los perros influyen en la salud mental humana a través del intercambio microbiano, entonces alterar a los perros con inyecciones de ARN autoamplificable puede interrumpir por completo esa vía. La plataforma NOBIVAC NXT de Merck está siendo administrada actualmente por veterinarios de todo el país para la gripe canina, la rabia y el FLV. Sería prudente abstenerse de administrar a su mascota esta inyección experimental de saARN.