Traducido por el equipo de SOTT.net

El sábado, una nube de polvo cubrió Israel, reduciendo la visibilidad en la mayor parte del país y situando a Tel Aviv y Jerusalén en lo más alto del índice mundial de contaminación.
Tel Aviv under heavy haze, February 14, 2026.
© Erik Marmor/Flash90Tel Aviv bajo una espesa niebla, 14 de febrero de 2026.
Los inspectores de calidad del aire clasificaron a Jerusalén y Tel Aviv como las ciudades más contaminadas del mundo, con niveles de contaminantes — concretamente, partículas finas — que superaban los niveles «peligrosos» en muchas partes de Israel.

El sitio web de control de la calidad del aire IQAir situó a las ciudades israelíes por encima de Almaty (Kazajistán), Lahore (Pakistán) y Calcuta (India).


El Ministerio de Sanidad recomendó a las personas sensibles al polvo — aquellas con enfermedades cardíacas o pulmonares, los ancianos, los niños y las mujeres embarazadas — que evitaran realizar actividades extenuantes al aire libre.

Otras recomendaciones sanitarias incluían cerrar las ventanas, llevar mascarilla — incluso en interiores — y utilizar un purificador de aire.

Las estaciones de control de la Agencia de Protección Ambiental registraron un grave descenso de la calidad a partir de las 3 de la madrugada, cuando los fuertes vientos trajeron nubes de polvo procedentes del norte de África y el Sáhara.

Al mediodía, el Servicio Meteorológico de Israel informó de que la niebla estaba empezando a disiparse y a desplazarse hacia el este. Según el servicio, se esperaba que la visibilidad mejorara junto con la calidad del aire.

Sin embargo, seguía advirtiendo de vientos de al menos 55 kilómetros por hora, con ráfagas de hasta 65 kilómetros por hora.

Además, desaconsejó el baño en el mar, señalando que las aguas estaban «agitadas o muy agitadas» debido a los fuertes vientos y advirtiendo de olas de al menos 2,5 metros a lo largo de la costa central de Israel.

Esto se produjo en medio de las previsiones de posibles lluvias en algunas partes del país, mientras que el monte Hermón, en el norte, recibió otra nevada tras la primera de la temporada a finales del año pasado.