Traducido por el equipo de SOTT.net

En una tranquila calle de Montreal, con edificios bajos de ladrillo a un lado y un muro de cemento al otro, se ha reunido una multitud con prismáticos colgados al cuello y cámaras preparadas. Un petirrojo europeo se ha instalado en el barrio, situado entre dos zonas industriales con almacenes y vías férreas y, a pocas manzanas, las instalaciones portuarias del río San Lorenzo.

Ron Vandebeek, de Ottawa, Ontario, se encuentra aquí en una gélida mañana de febrero con la esperanza de ver al raro pájaro, que fue avistado por primera vez a principios de enero.

Este es el primer avistamiento registrado de un petirrojo europeo en Canadá, y solo el quinto o sexto en América del Norte.
The European robin has appeared in the middle of a freezing Montréal winter.
© Sabrina JacobEl petirrojo europeo ha aparecido en pleno invierno gélido de Montreal.

El hecho de que haya establecido su residencia en Quebec es motivo de alegría, pero también de consternación para los observadores de aves. ¿Cómo ha recorrido miles de kilómetros desde su territorio natal? ¿Sobrevivirá al gélido invierno de Montreal?

El hábitat habitual de esta ave es Europa occidental, desde Escocia hasta Turquía, y tan al norte como Suecia durante la época de cría, visitando Islandia en su migración estacional.


«¿Ha saltado de isla en isla desde Islandia hasta Groenlandia y luego hasta aquí?», se pregunta Vandebeek. «Eso son muchos saltos».

La nueva celebridad local ha atraído a cientos de observadores de aves para contemplar esta «ave rara» o «errante», como se denomina a las aves que se encuentran fuera de su territorio habitual.

Mientras espera, Vandebeek se une a otros, entre ellos Serge Benoît, de Laval, Quebec. Benoît dice que vale la pena hacer el esfuerzo para ver semejante curiosidad.

«Es un ave muy rara y es la primera vez que se ha avistado en todo Canadá. Nunca la habíamos visto antes. Por eso, cuando un ave es muy rara, estamos dispuestos a viajar más lejos».

Vandebeek es el primero en avistar al pájaro cuando se posa en un comedero situado en lo alto de un seto. Es fácil de identificar por sus llamativas plumas naranjas en el pecho. No parece inmutarse por el entusiasmo y el zumbido de las cámaras digitales, quizá porque se ha adaptado a su condición de celebridad tras atraer a cientos de observadores de aves durante las últimas semanas.

El petirrojo europeo es un ave muy característica, afirma Ted Floyd, editor de la revista Birding Magazine de la American Birding Association (ABA), y eso ha facilitado su avistamiento.

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