El 24 de febrero, los conductores que circulaban por una autopista del desierto del Sáhara Occidental se encontraron con un obstáculo inesperado: una enorme nube de langostas que cubría la carretera.

Las imágenes captadas en la carretera muestran a los coches atravesando una espesa nube de langostas, que parecen miles, lanzándose contra los vehículos que pasan y, en ocasiones, incluso obstruyendo la visión.
Según varios medios de comunicación, las autoridades de Lanzarote y Tenerife insisten en que los insectos aún no suponen una amenaza directa para la población, aunque reconocen que pueden causar graves daños a la agricultura.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado varias actualizaciones críticas a principios de 2026 sobre la plaga de langostas del desierto.
Según la FAO, un solo kilómetro cuadrado de un enjambre de langostas del desierto «puede contener hasta 80 millones de adultos, con la capacidad de consumir en un día la misma cantidad de alimentos que 35 000 personas».
Esto también puede tener repercusiones económicas y daños medioambientales, ya que la vegetación queda despojada.
Todo ello, mientras que las hembras ponen huevos rápidamente, lo que permite un rápido crecimiento.
La FAO tiene una amplia experiencia en el seguimiento de las poblaciones de langostas del desierto y en el apoyo a los países para gestionar esta plaga agrícola destructiva.



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