Traducido por el equipo de SOTT.net

Un hombre de Essex falleció el martes por la tarde tras ser atacado por un perro en una vivienda de Brigham Hill Road, según el Departamento de Policía de Essex.
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La policía informó de que los agentes acudieron sobre las 15:20 horas del 10 de marzo tras recibir una llamada por el ataque de un animal en una vivienda situada en el número 179 de Brigham Hill Road, en Essex (Vermont). También acudieron al lugar el servicio de rescate de Essex y el cuerpo de bomberos de la localidad.

Cuando llegaron los servicios de emergencia, encontraron que un hombre mayor que vivía allí había sido atacado por un perro que residía en la vivienda. El hombre sufrió heridas graves y fue declarado muerto en el lugar.

La policía identificó a la víctima como Stephen G. Campbell, de 76 años, de Essex.

Los familiares se encontraban dentro de la vivienda en el momento del ataque, incluido el dueño del perro, quien pudo detener el ataque y controlar al animal, según informó la policía.

Según los registros de vacunación contra la rabia, el perro fue descrito como un pitbull macho de gran tamaño llamado Jack.


Los detectives del Departamento de Policía de Essex y de la Oficina del Forense Jefe de Vermont están investigando las circunstancias que rodean el incidente. La oficina del forense determinará la causa y la forma oficiales de la muerte de Campbell.

La policía informó de que el propietario del perro entregó voluntariamente al animal al ayuntamiento a través del responsable de control de animales. Estaba previsto que el perro fuera trasladado el miércoles a la Sociedad Protectora de Animales del condado de Chittenden y que fuera sacrificado.

Las autoridades indicaron que el perro ya había sido objeto de una audiencia en enero ante el Consejo Municipal de Essex tras atacar a un repartidor en la misma residencia. En ese incidente, el hombre sufrió lesiones graves y solicitó la audiencia.

Dado que el ataque anterior se produjo en la propiedad del dueño del perro, el caso se tramitó conforme a la ley estatal y la ordenanza local como una denuncia por «perro potencialmente peligroso». La Junta Municipal ordenó varias medidas correctivas, entre ellas confinar al perro cuando hubiera personas ajenas a la residencia, colocar carteles de advertencia, impartir adiestramiento al perro y a su propietario, y adquirir un bozal.

La policía indicó que los agentes habían realizado seguimientos periódicos con el propietario desde la resolución y creían que este había cumplido con las órdenes de la Junta Municipal. La investigación sobre el ataque mortal del martes sigue en curso.