Traducido por el equipo de SOTT.net

Al menos cuatro niños perdieron la vida cuando un deslizamiento de tierra azotó el viernes la provincia afgana de Badakhshan, según informaron fuentes locales y las autoridades talibanes, en un momento en que el país se enfrenta a una serie de incidentes mortales relacionados con las condiciones meteorológicas.
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El suceso tuvo lugar alrededor del mediodía en el distrito de Yamgan, donde los niños, de entre 10 y 15 años, estaban recogiendo barro para un horno tradicional de arcilla. Según las fuentes, un tramo de tierra se derrumbó repentinamente, sepultándolos bajo los escombros.

Dos de las víctimas tenían 13 años, mientras que las otras tenían 10 y 15. Los cuatro fallecieron en el lugar. Los niños eran parientes, pero no miembros de la misma familia inmediata, añadieron las fuentes.

Las autoridades talibanes locales confirmaron las muertes, pero no proporcionaron más detalles.

Badakhshan, una provincia montañosa fronteriza con Tayikistán, es una de las regiones de Afganistán más vulnerables a los desastres naturales. Los deslizamientos de tierra, las avalanchas, las inundaciones y los terremotos son habituales, especialmente durante las lluvias intensas y los cambios climáticos estacionales.

El incidente se produce en medio de un aumento generalizado de los desastres naturales en todo Afganistán en los últimos meses. Las crecidas repentinas, los deslizamientos de tierra, las fuertes nevadas y los terremotos han causado una destrucción generalizada en múltiples provincias.

Según la autoridad de gestión de desastres de los talibanes, al menos 190 personas han perdido la vida y otras 250 han resultado heridas durante el último mes en incidentes relacionados con el clima, entre los que se incluyen múltiples deslizamientos de tierra e inundaciones.

Miles de viviendas han resultado dañadas o destruidas, las tierras agrícolas se han visto afectadas y muchas familias se han visto desplazadas, lo que ha aumentado la presión sobre unas comunidades que ya luchan contra la pobreza y el acceso limitado a los servicios básicos.

Las Naciones Unidas han calificado la situación de Afganistán como una de las peores crisis humanitarias del mundo, con millones de personas que necesitan alimentos, refugio, atención sanitaria y asistencia de emergencia, mientras que las agencias de ayuda se enfrentan a graves déficits de financiación que siguen afectando a las operaciones de socorro en todo el país.