Un potente sistema tormentoso azotó el noreste de Colorado, convirtiendo algunas zonas de Denver en una zona catastrófica cubierta de granizo.
Los residentes informaron de que granizos del tamaño de pelotas de golf caían con gran fuerza, causando daños en las calles, los vehículos y los tejados.
Este repentino fenómeno meteorológico extremo pilló a muchos por sorpresa, ya que el cielo se oscureció rápidamente y la tormenta se intensificó.
Las autoridades están evaluando ahora el alcance de los daños causados por uno de los episodios de granizo más violentos que han azotado la región en los últimos tiempos.




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