Se prevé que el tifón Bavi azote el norte y el este de Taiwán, así como las remotas islas del suroeste de Japón, el viernes y el sábado, antes de abalanzarse sobre China, que ya se ha visto afectada esta semana por tormentas mortales.

Los vecinos de la ciudad portuaria taiwanesa de Keelung, que se prevé que sea una de las zonas más afectadas de la isla, se abastecieron de comida, sellaron las ventanas con cinta adhesiva y apilaron sacos de arena frente a los escaparates de las tiendas, haciendo caso a las advertencias de las autoridades de tomar precauciones.
«Dicen que va a ser enorme; claro que da miedo, ¿no?», declaró a la AFP Chang Shih-huo, de 76 años, propietario de una tienda de comestibles en Keelung.
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