Dos veces más antiguo que las pirámides de Egipto, muestras del ídolo de Shigir han sido enviadas a Alemania para su análisis.
Este antiguo ejemplo de la creatividad humana fue recuperado en enero de 1890, cerca Kirovgrad (Rusia), pero se mantiene la incertidumbre acerca de su antigüedad. Se cree que tiene alrededor de 9.500 años [según análisis realizados mediante C-14]. Hecha con madera de un árbol de alerce de 159 años de edad, la escultura está cubierta con símbolos del periodo Mesolítico, los cuales todavía no han sido descodificados. Tiene unos 2,8 metros de altura y parece tener siete rostros.

Conservada en el Museo de Historia de Ekaterimburgo, la falta de financiación había impedido hasta ahora comprobar apropiadamente la antigüedad de este tesoro de los Urales.
Ahora, los científicos alemanes se han asegurado una subvención con la que esperan proporcionar la datación del ídolo.

"No hay una escultura antigua como esta en el conjunto de Europa. Estudiar este ídolo es un sueño hecho realidad", dijo el profesor Thomas Terberger, del Departamento de Patrimonio Cultural de la Baja Sajonia.
Uwe Hoysner, del Instituto Arqueológico de Berlín, dijo: "El ídolo está tallado en madera de un árbol de alerce, que, como vemos por sus anillos anuales, tendría por lo menos 159 años de antigüedad. Las muestras que hemos seleccionado contienen importante información acerca de los isótopos que se corresponden con el momento en que el árbol creció".
Mikhail Zhilin, profesor del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia, dijo: "Esta es una escultura única, no existe otra igual en el mundo. El ídolo de Shigir es a la vez muy vital y muy complejo. Los adornos que lo cubren era la información cifrada de un conocimiento que las personas se transmitían".
Las muestras utilizadas para las pruebas fueron cortadas en 1997, a partir de varias de sus partes extraídas de la turbera.
El profesor Dmitry. I. Lobanov combinó los principales fragmentos para reconstituir la escultura de 2.80 metros de alto, pero en 1914 el arqueólogo siberiano Vladimir Tolmachev propuso una variante de esta reconstrucción mediante la integración de fragmentos no utilizados previamente.

Una de las cuestiones más debatidas por los científicos rusos es cómo el ídolo -que era tan alto como una casa de dos pisos- se mantenía en posición vertical. El personal del museo cree que nunca se excavaba en la tierra para ayudar a mantenerlo en pie, y que era poco probable que alguna vez se apoyara contra un árbol, porque el mismo habría cubierto más de la mitad de sus ornamentos.
El personal del museo sugiere que el ídolo era un antiguo navegador, un mapa. Las líneas rectas y curvas, así como las flechas, indicarían la manera de llegar a un destino y el número de días del viaje. Las líneas curvas significarían agua, las líneas rectas, barrancos o cañadas, y las flechas, colinas.






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