
Lo han hecho en Sedeinga, en Sudán, un lugar conocido por albergar las ruinas de un templo dedicado a la reina egipcia Tiye, que vivió en el siglo XIV a. C. y era abuela del faraón egipcio Tutankamón.
Desde el siglo VII a. C. el lugar es una importante necrópolis que ahora cuenta con restos de más de 80 pirámides y un centenar de sepulcros.
Precisamente de estos sepulcros han sido recuperadas las tablas, así como dinteles y estelas, que representan la mayor colección de muestras del idioma meroítico de los kushitas.
El meroítico es una lengua muerta y su sistema de escritura todavía no ha sido descifrado, por lo que los hallazgos no pueden ser traducidos completamente, a pesar de que su alfabeto fue creado a partir del egipcio. Los especialistas estiman que se trata de la lengua escrita más antigua del África subsahariana, señala Science Alert.




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