
El tema, sin embargo, ha estado ausente en la breve reunión mantenida por el mandatario colombiano con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, lo que según publica el diario español ABC "ha reducido el margen político de Santos en esta visita oficial", dedicada principalmente a Venezuela.
Antes del viaje a Madrid del presidente sudamericano, el ministro español de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, había manifestado el interés por parte de España por que "las buenas relaciones se trasladasen a esta cuestión". El mismo titular insistía poco después, instando a Bogotá a "tomar nota" de casos similares de colaboración entre el país europeo y México.
El Ejecutivo español sostiene que el San José, hundido en 1708 en una batalla con buques ingleses y descubierto en 2015, es un "barco de Estado", en el que además de cantidad de objetos valiosos, millones de monedas, lingotes de oro y plata y posiblemente toneladas de joyas y piedras preciosas, puede haber los cadáveres de cientos de soldados españoles, por lo que la nave tendría "inmunidad soberana".
La Justicia colombiana, sin embargo, ha dictaminado que el galeón pertenece a Colombia. El Gobierno de Santos dio a conocer en marzo un acuerdo con una empresa británica de cazatesoros, Maritime Archaeology Consultants Switzerland AG para "la intervención, preservación y aprovechamiento económico de los bienes" encontrados en el pecio.
La posición oficial española, que remite a un Convención sobre el Patrimonio Subacuático de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por su acrónimo en inglés) es que no es ético comerciar con los tesoros hallados en el barco, mientras que en Bogotá existen las sospechas de que son las autoridades españolas quienes quieren lucrarse.




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