
Después del entierro del fallecido, unos 600 residentes locales se dirigieron con cuchillos a la granja de cocodrilos para tomar venganza, señala Daily Mail.
Según el medio, hasta cuarenta policías trataron de impedirlo, pero no pudieron hacer nada para detener a la multitud. Un total de 292 reptiles, entre los cuales se contaban tanto ejemplares adultos como crías, fueron matados durante la represalia.
Por su parte, el jefe de la agencia de conservación de recursos naturales de Papúa Occidental declaró que la matanza de cocodrilos supuso una violación de la ley que defiende la propiedad. Además, afirmó que la granja era legal y disponía del permiso oficial del Ministerio de Medio Ambiente y Bosques.






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