
Estas barreras fueron instaladas por todo el territorio de Queensland en la década de los años 60 para frenar el acceso de los tiburones a la costa. De acuerdo con el Ministro de Agricultura y Pesca de la región, Mark Furner, "las redes y los cebos instalados en las playas han salvado vidas indudablemente".
Pero los ecologistas denuncian el mal estado de las instalaciones, y afirman que la mayoría de los cebos no se reponen durante días. Insisten además en que tanto los turistas como los lugareños conocen las zonas de baño en las que es peligroso sumergirse, y que las barreras "actúan como un efecto placebo".
Tras las críticas, la presidenta del estado Annastacia Palaszczuk se ha reafirmado en la actuación del Ejecutivo. "¿Se imagina la indignación pública si algún otro suceso ocurriese en esa región durante las vacaciones escolares y el departamento de Pesca no hiciese nada?", declaró. El principal partido de la oposición ha apoyado el sacrificio de los escualos.
De acuerdo con la CNN, se han registrado 33 ataques de tiburón en Australia -dos mortales- en lo que va del año 2018. En los dos últimos ataques, tanto la mujer de 48 años como la niña de 12 fueron mordidas en el muslo. Se trata de una zona de especial riesgo debido a que trasporta grandes cantidades de sangre. La alerta se produce pocos días después de la muerte de un bañista en Massachusetts (EEUU) por el ataque de un escualo.
Las Islas Whitsunday son un destino muy popular para los turistas australianos, como las dos mujeres heridas. Este artículo del Brisbane Times sostiene que el sacrificio de los tiburones es un intento estatal de mantener el flujo turístico en las islas.




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