Comentario: El siguiente artículo fue publicado en el boletín de la Universidad Johns Hopkins el 22 de noviembre. Posteriormente ha sido retirado, así que lo estamos archivando en Sott.net.

Esta universidad ha sido la "central Covid-19" para la recolección y análisis de datos de todos los países del mundo desde el principio. Después de 10 meses de pánico mundial, sus expertos han confirmado que no hay, en sus propias palabras, "ninguna evidencia de que el COVID-19 haya provocado un exceso de muertes" en 2020.

En resumen, todo esto ha sido en vano.


Traducido por el equipo de Sott.net en español

Según los nuevos datos, EE.UU. actualmente ocupa el primer lugar en el total de casos de COVID-19, nuevos casos por día y muertes. Genevieve Briand, directora adjunta del programa de maestría en Economía Aplicada de Hopkins, analizó críticamente el efecto del COVID-19 en las muertes de EE.UU. usando datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en su seminario web titulado "Muertes por COVID-19: Una mirada a los datos de EE.UU.".
After retrieving data on the CDC website, Briand compiled a graph representing percentages of total deaths per age category from early February to early September.

Tras recabar datos en el sitio web de los CDC, Briand compiló un gráfico que representa los porcentajes del total de muertes por categoría de edad desde principios de febrero hasta principios de septiembre.
Desde mediados de marzo hasta mediados de septiembre, el total de muertes en EE.UU. ha alcanzado los 1,7 millones, de los cuales 200.000, o el 12% del total de muertes, están relacionadas con el COVID-19. En lugar de mirar directamente a las muertes por COVID-19, Briand se centró en el total de muertes por grupo de edad y por causa de muerte en los EE.UU. y utilizó esta información para aclarar los efectos del COVID-19.

Explicó que la importancia del COVID-19 en las muertes de los Estados Unidos sólo puede entenderse plenamente si se compara con el número total de muertes en dicho país.

Tras recabar datos en el sitio web de los CDC, Briand compiló un gráfico que representa los porcentajes del total de muertes por categoría de edad desde principios de febrero hasta principios de septiembre, incluyendo el período desde antes de que se detectara el COVID-19 en los Estados Unidos hasta después de que se dispararan las tasas de infección.

Sorprendentemente, las muertes de personas mayores siguieron siendo las mismas antes y después del COVID-19...

Puesto que el COVID-19 afecta principalmente a los ancianos, los expertos esperaban un aumento del porcentaje de muertes en los grupos de edad más avanzada. Sin embargo, este aumento no se ve en los datos de los CDC. De hecho, los porcentajes de muertes entre todos los grupos de edad siguen siendo relativamente iguales.

"La razón por la que tenemos un mayor número de muertes reportadas de COVID-19 entre individuos mayores que entre individuos más jóvenes es simplemente porque cada día en los EE.UU. los individuos mayores mueren en mayor número que los jóvenes", dijo Briand.

Briand también señaló que se han visto entre 50.000 y 70.000 muertes tanto antes como después del COVID-19, lo que indica que este número de muertes era normal mucho antes de que surgiera el virus. Por lo tanto, según Briand, no sólo el COVID-19 no ha tenido ningún efecto en el porcentaje de muertes de personas mayores, sino que tampoco ha aumentado el número total de muertes.

Estos análisis de datos sugieren que, en contraste con las suposiciones de la mayoría de la gente, el número de muertes por COVID-19 no es alarmante. De hecho, no tiene relativamente ningún efecto sobre las muertes en los Estados Unidos.

Esto es una gran sorpresa para mucha gente. ¿Cómo es que los datos están tan lejos de nuestra percepción?

Para responder a esa pregunta, Briand se centró en las muertes por distintas causas que van de 2014 a 2020. Hay un repentino aumento de las muertes en 2020 debido al COVID-19. Esto no es sorprendente porque el COVID-19 surgió en los EE.UU. a principios de 2020, y por lo tanto las muertes relacionadas con COVID-19 aumentaron drásticamente después.

El análisis de las muertes por distintas causas en 2018 reveló que la pauta de aumento estacional del número total de muertes es el resultado del aumento de las muertes por todas las causas, siendo las tres principales las enfermedades cardíacas, las enfermedades respiratorias, la gripe y la neumonía.

"Esto ocurre todos los años. Cada año en los EE.UU. cuando observamos los altibajos estacionales, tenemos un aumento de muertes por todas las causas", señaló Briand.

Cuando Briand observó los datos de 2020 durante ese período estacional, las muertes relacionadas con el COVID-19 superaron a las muertes por enfermedades cardíacas. Esto resultó muy inusual ya que las enfermedades cardíacas siempre han prevalecido como la principal causa de muerte. Sin embargo, al mirar más de cerca las cifras de muertes, notó algo extraño. Cuando Briand comparó el número de muertes para cada causa durante ese período de 2020 a 2018, notó que en lugar del esperado aumento drástico en todas las causas, hubo una disminución significativa de las muertes por enfermedades cardíacas. Aún más sorprendente, como se ve en el gráfico siguiente, esta repentina disminución de las muertes se observa en todas las demás causas.
Graph depicts the number of deaths per cause during that period in 2020 to 2018.

El gráfico muestra el número de muertes por distintas causas a lo largo del período comprendido entre 2020 y 2018.
Esta tendencia es completamente contraria al patrón observado en todos los años anteriores. Curiosamente, como se muestra en el siguiente gráfico, la disminución total de las muertes por otras causas es casi exactamente igual al aumento de las muertes por COVID-19. Esto sugiere, según Briand, que el número de muertes por COVID-19 es engañoso. Briand cree que las muertes por enfermedades cardíacas, respiratorias, influenza y neumonía pueden haber sido recategorizadas como debidas al COVID-19.
Graph depicts the total decrease in deaths by various causes, including COVID-19.

El gráfico muestra la disminución total de muertes por diversas causas, incluyendo el COVID-19.

El CDC clasificó todas las muertes relacionadas con COVID-19 simplemente como muertes por COVID-19. Incluso los pacientes que mueren por otras enfermedades subyacentes pero están infectados con COVID-19 cuentan como muertes por COVID-19. Esta es probablemente la principal explicación de por qué las muertes por COVID-19 aumentaron drásticamente mientras que las muertes por todas las demás enfermedades experimentaron una disminución significativa.


"Todo esto indica que no hay evidencia de que el COVID-19 haya creado un exceso de muertes. El número total de muertes no está por encima del número de muertes normales. No encontramos ninguna evidencia de lo contrario", concluyó Briand.

En una entrevista con The News-Letter, Briand abordó la cuestión de si las muertes por COVID-19 pueden calificarse de engañosas, ya que la infección podría haber agravado e incluso provocado muertes por otras enfermedades subyacentes.

"Si [el número de muertos por COVID-19] no era engañoso en absoluto, lo que debimos haber observado es un aumento del número de ataques cardíacos y del número de COVID-19. Pero un menor número de ataques cardíacos y todas las demás causas de muerte no nos da otra opción que señalar alguna clasificación errónea", respondió Briand.

En otras palabras, el efecto del COVID-19 en las muertes en los EE.UU. se considera problemático sólo cuando aumenta el número total de muertes o la verdadera carga de muerte en una cantidad significativa además de las muertes esperadas por otras causas. Dado que el número bruto de muertes totales por todas las causas antes y después de COVID-19 se ha mantenido igual, difícilmente se puede decir, en opinión de Briand, que las muertes por COVID-19 sean preocupantes.

Briand también mencionó que se necesitan más investigaciones y datos para comprender realmente el efecto del COVID-19 en las muertes en los Estados Unidos.

A lo largo de la charla, Briand subrayó constantemente que, aunque el COVID-19 es un grave problema nacional y mundial, también hizo hincapié en que la sociedad nunca debe perder de vista el panorama general, a saber, las muertes en general.

La muerte de un ser querido, por COVID-19 o por otras causas, es siempre trágica, explicó Briand. Cada vida es igualmente importante y debemos recordar que incluso durante una pandemia mundial no debemos olvidar la trágica pérdida de vidas por otras causas.

Según Briand, la exageración de la cifra de muertes por COVID-19 puede deberse al constante énfasis en las muertes relacionadas con esta enfermedad y a la habitual desatención de las muertes por otras causas naturales en la sociedad.

Durante una entrevista con The News-Letter después del evento, Poorna Dharmasena, candidato a una maestría en Economía Aplicada, expresó su opinión sobre las observaciones finales de Briand.

"Al final del día, sigue siendo un virus mortal. Y el hecho de que se exagere o no, hasta cierto punto, es irrelevante", dijo Dharmasena.


Comentario: En caso de que te lo preguntes, sí, este tipo es un idiota.


Cuando se le preguntó si se debería informar al público sobre esta exageración en las cifras de muertes, Dharmasena declaró que la gente tiene derecho a saber la verdad. Sin embargo, el COVID-19 debe seguir siendo tratado continuamente como una enfermedad mortal para proteger a la población vulnerable.